Los mazapanes caseros de almendra son dulces simples, tiernos y con una textura granulada muy característica.
Se preparan con pocos ingredientes, se moldean a mano y se pueden dorar apenas para que queden más lindos y con sabor más intenso.

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Ingredientes
Para los mazapanes:
- 250 gr de almendras molidas o harina de almendras
- 200 gr de azúcar impalpable
- 1 clara de huevo
- 1 cdita de esencia de vainilla o de almendra
- Ralladura fina de 1/2 limón, opcional
- 1 pizca de sal
Para pincelar:
- 1 yema
- 1 cdita de leche
Preparación
- Colocar la almendra molida en un bowl junto con el azúcar impalpable, la sal y la ralladura de limón, si decidís usarla. Mezclar bien para distribuir todo de manera pareja.
- Agregar la clara de huevo y la esencia de vainilla o de almendra. Unir con una cuchara o con las manos limpias hasta formar una pasta húmeda y compacta.
- Trabajar apenas la mezcla hasta que se pueda moldear. No hace falta amasar demasiado; solo tiene que quedar una pasta firme, maleable y sin partes secas.
- Envolver la pasta de mazapán en film o colocarla en un recipiente tapado. Llevarla a la heladera durante 30 minutos para que tome cuerpo y sea más fácil formar las piezas.
- Tomar pequeñas porciones y darles forma de bolitas, óvalos o cilindros cortos. Lo ideal es que sean de tamaño parecido, pero no hace falta que queden perfectos.
- Acomodar los mazapanes en una placa con papel manteca, dejando un poco de espacio entre cada uno.
- Mezclar la yema con la leche y pincelar apenas la superficie de cada mazapán. No hay que cargar demasiado para que no pierdan la forma.
- Llevar a horno precalentado a 200 °C durante 6 a 8 minutos, solo hasta que se doren un poco por arriba. No deben secarse ni quedar como galletitas.
- Retirar del horno y dejar enfriar por completo en la placa antes de moverlos, porque calientes son más delicados.
- Una vez fríos, servirlos solos o guardarlos en un recipiente cerrado.
Tips y consejos
- La textura del mazapán debe ser húmeda, compacta y apenas granulada por la almendra. Si la mezcla queda muy seca y se quiebra al formar las piezas, agregá unas gotas de clara o una cucharadita de agua.
- Si la pasta queda demasiado blanda o pegajosa, sumá un poco más de almendra molida o azúcar impalpable. Conviene hacerlo de a poco para no pasarla de seca.
- No hace falta que todos tengan una forma idéntica. En los mazapanes caseros es normal que queden apenas distintos, pero sí conviene mantener tamaños parecidos para que se vean prolijos y se doren parejo.
- El horneado es corto y solo sirve para darles un dorado suave en la superficie. Si se cocinan de más, pierden humedad y pueden quedar secos o con textura de masita.
- La yema con leche ayuda a lograr ese color dorado arriba, pero hay que pincelar con poca cantidad. Si se moja demasiado la superficie, puede quedar manchada o pegajosa.
- Para un sabor más clásico, podés usar unas gotas de esencia de almendra. Si preferís un resultado más suave, la vainilla y un poco de ralladura de limón quedan muy bien.
- Si usás harina de almendras comprada, revisá que no tenga azúcar agregada. Si ya viene endulzada, la receta puede quedar demasiado dulce.
- Se conservan bien durante 4 a 5 días en un recipiente cerrado, en un lugar fresco y seco. Si hace mucho calor, conviene guardarlos en la heladera y sacarlos un rato antes de servir.
- También se pueden preparar con anticipación y moldear el día anterior. En ese caso, guardá la pasta tapada en la heladera y formá los mazapanes al momento de hornear.
- Para servirlos, quedan muy bien en una fuente chica o plato rústico, acompañados con café, té o mate. Son dulces intensos, así que conviene hacerlos en piezas pequeñas.
Quedan tiernos, aromáticos y con ese sabor marcado a almendra que los hace especiales.
Son una buena opción para preparar algo dulce distinto sin complicarse demasiado.