Estos rollitos son crocantes por fuera y bien cremosos por dentro, con ese relleno de espinaca y queso que queda suave y sabroso.
Son ideales para servir como entrada, picada o algo distinto para acompañar. Además, se preparan rápido y quedan con un aspecto muy tentador.

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Ingredientes
- 1 lámina de masa de hojaldre
- 1 taza de espinaca cocida y bien escurrida
- 150 g de queso crema
- 100 g de mozzarella rallada o en cubitos
- 1 diente de ajo picado
- Sal y pimienta a gusto
- 1 huevo (para pincelar)
Preparación
- Cociná la espinaca, escurrila muy bien y picala fina. Es importante que no tenga exceso de agua.
- En un bowl, mezclá la espinaca con el queso crema, el ajo, la mozzarella, sal y pimienta. Integrá bien hasta obtener un relleno homogéneo.
- Estirá la masa de hojaldre sobre una superficie plana.
- Distribuí el relleno de manera pareja sobre toda la masa, dejando un pequeño borde libre.
- Enrollá la masa formando un cilindro firme.
- Llevá el rollo unos minutos a la heladera para que sea más fácil de cortar.
- Cortá rodajas de aproximadamente 2 a 3 cm de grosor.
- Colocalas sobre una placa con papel manteca, dejando espacio entre cada una.
- Pincelá con huevo batido para lograr ese dorado brillante.
- Llevá a horno precalentado a 180°C durante 20 a 25 minutos, hasta que estén bien dorados y el hojaldre haya crecido.
Tips y consejos:
- Escurrir bien la espinaca es fundamental. Si queda húmeda, el hojaldre no se cocina correctamente y pierde textura.
- Para un sabor más intenso, podés agregar queso rallado extra o incluso un toque de parmesano.
- Si querés que el relleno quede más cremoso, podés sumar un poco más de queso crema.
- Llevar el rollo al frío antes de cortar ayuda a que las rodajas mantengan mejor la forma.
- No aplastes los rollitos al colocarlos, dejalos tal como salen para que mantengan esa forma espiral.
- Si querés variar, podés agregar jamón picado o reemplazar la espinaca por otra verdura.
- Usar papel manteca evita que se peguen y ayuda a una cocción más pareja.
- El horno debe estar bien caliente desde el inicio para que el hojaldre suba correctamente.
- Se pueden comer recién hechos o tibios, pero recién salidos del horno tienen la mejor textura.
- También podés hacerlos más chicos para una picada o más grandes como porción individual.
Son simples, rápidos y con un resultado que siempre llama la atención, ideales para cualquier ocasión.