Esta cheesecake alemana de chocolate combina una base intensa de cacao, una capa cremosa de queso, una cobertura brillante de chocolate y un topping crocante de coco con nueces.
El contraste entre lo cremoso, lo húmedo y lo tostado hace que cada porción quede bien completa.

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Es un postre potente, ideal para preparar con tiempo y servir bien frío, con una terminación vistosa y muy tentadora.
Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas de chocolate
- 80 g de manteca derretida
- 1 cucharada de cacao amargo
Para el relleno:
- 500 g de queso crema firme
- 150 g de azúcar
- 2 huevos
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 120 ml de crema de leche
- 1 cucharada de almidón de maíz
- 80 g de chocolate semiamargo derretido, opcional para un sabor más intenso
Para la cobertura de chocolate:
- 150 g de chocolate semiamargo
- 100 ml de crema de leche
- 1 cucharada de manteca
Para el topping de coco y nueces:
- 80 g de coco rallado
- 80 g de nueces picadas
- 80 g de azúcar
- 60 g de manteca
- 80 ml de crema de leche
- 1 yema
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para terminar:
- Salsa de caramelo a gusto
- Un poco más de coco rallado tostado
- Nueces picadas extra
Preparación
- Triturá las galletitas de chocolate hasta lograr una textura fina. Mezclalas con el cacao amargo y la manteca derretida hasta formar una preparación húmeda, parecida a arena mojada. Volcá la mezcla en la base de un molde desmontable de 20 o 22 cm y presioná bien con una cuchara o con la base de un vaso para que quede compacta.
- Llevá la base a la heladera durante 15 minutos mientras preparás el relleno. Este descanso ayuda a que la manteca se afirme y la base mantenga mejor la forma durante la cocción.
- En un bowl grande, colocá el queso crema y el azúcar. Mezclá con batidor de mano o espátula hasta que quede suave. No hace falta batir demasiado, porque si entra mucho aire la cheesecake puede inflarse y después hundirse.
- Agregá los huevos de a uno, mezclando apenas después de cada incorporación. Sumá la esencia de vainilla, la crema de leche y el almidón de maíz. Integrá todo hasta obtener una crema lisa y pareja. Si querés una cheesecake más chocolatosa, incorporá el chocolate semiamargo derretido y apenas tibio.
- Volcá el relleno sobre la base fría y emparejá la superficie. Llevá a horno precalentado a 160 °C durante 45 a 55 minutos. La cheesecake tiene que quedar firme en los bordes y apenas temblorosa en el centro. Apagá el horno, dejá la puerta entreabierta y permití que se enfríe adentro durante 30 minutos para evitar cambios bruscos de temperatura.
- Retirá la cheesecake del horno y dejala enfriar por completo a temperatura ambiente. Después llevála a la heladera durante al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla de un día para el otro para que tome cuerpo y se pueda cortar bien.
- Para la cobertura de chocolate, calentá la crema de leche sin que hierva. Volcala sobre el chocolate semiamargo picado y dejá reposar 1 minuto. Mezclá hasta que se derrita por completo y agregá la manteca para darle más brillo. Cuando esté apenas tibia, volcala sobre la cheesecake fría y dejá que caiga un poco por los bordes.
- Para el topping, colocá en una ollita la manteca, el azúcar, la crema de leche y la yema. Cociná a fuego bajo, revolviendo siempre, hasta que la mezcla espese apenas. Agregá el coco rallado, las nueces picadas y la esencia de vainilla. Mezclá bien y cociná 1 o 2 minutos más, hasta obtener una preparación húmeda, aromática y con textura.
- Dejála entibiar unos minutos y distribuí el topping sobre la cobertura de chocolate. No hace falta cubrir todo de manera perfecta; queda mejor con una terminación abundante y rústica, dejando que se vean el chocolate brillante y los pedacitos de coco con nuez.
- Al momento de servir, agregá un poco de salsa de caramelo por arriba o sobre cada porción. También podés sumar unas nueces picadas y coco tostado extra para reforzar la textura crocante.
Tips y consejos:
- El queso crema tiene que ser firme y estar a temperatura ambiente. Si está muy frío, cuesta integrarlo y pueden quedar grumos en el relleno.
- No batas de más la mezcla del relleno. La cheesecake necesita una textura cremosa y compacta, no aireada como una torta.
- La cocción a baja temperatura es clave para que quede pareja, suave y sin grietas. Si el horno está muy fuerte, la superficie puede quebrarse.
- El centro debe quedar apenas tembloroso al salir del horno. Cuando enfría y pasa por la heladera, termina de tomar firmeza.
- La base de galletitas de chocolate combina muy bien con el relleno cremoso y ayuda a reforzar el sabor del postre sin volverlo pesado.
- Para una versión más intensa, agregá chocolate derretido al relleno. Para una versión más parecida a una cheesecake clásica con cobertura alemana, dejá el relleno claro y concentrá el chocolate en la base y la ganache.
- El topping de coco y nueces no debe quedar seco. Tiene que ser húmedo, con brillo y con textura, para que se adhiera bien a la cobertura de chocolate.
- Las nueces se pueden tostar apenas antes de usarlas. Ese paso realza el sabor y hace que el topping quede más aromático.
- La salsa de caramelo conviene agregarla al final, especialmente si querés que se note el chorrito cayendo por los costados.
- Para cortar porciones prolijas, usá un cuchillo largo humedecido en agua caliente y limpiá el filo entre cada corte.
Esta cheesecake queda cremosa, intensa y con una combinación muy rica de chocolate, coco, nueces y caramelo.
Lo mejor es prepararla con varias horas de anticipación para que el relleno se asiente y la cobertura quede firme, brillante y fácil de cortar.