Estos bocaditos de vainilla son simples, tiernos y perfectos para preparar algo dulce con ingredientes básicos.
La miga queda suave y húmeda, mientras que la cubierta dorada con azúcar les da un toque crocante muy rico.

Te recomendamos: Tortitas de manzana y queso crema
Se cortan en cuadrados chicos y rinden bastante, por eso son ideales para servir en una fuente o guardar para acompañar el mate, el café o una chocolatada.
Ingredientes
- 2 huevos
- 160 g de azúcar
- 120 ml de leche
- 100 ml de aceite neutro
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 220 g de harina leudante
- 1 pizca de sal
- 2 cucharadas de azúcar extra para espolvorear por arriba
- 1 cucharada de manteca o aceite para engrasar el molde
Preparación
- Precalentá el horno a 180 °C. Engrasá un molde rectangular o cuadrado mediano con manteca o aceite y, si querés desmoldar más fácil, colocá una base de papel manteca. El molde no tiene que ser demasiado grande, porque la idea es que la masa quede con una altura pareja para después cortar bocaditos prolijos.
- Colocá los huevos y el azúcar en un bowl. Batí durante 2 o 3 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y apenas espumosa. No hace falta llegar a un punto muy firme, pero este paso ayuda a que la preparación quede más liviana.
- Sumá el aceite, la leche y la esencia de vainilla. Mezclá bien hasta integrar. El aceite ayuda a que la miga quede húmeda por más tiempo, mientras que la vainilla le da ese sabor clásico y suave que combina muy bien con la cubierta azucarada.
- Agregá la harina leudante junto con la pizca de sal. Incorporá con movimientos suaves, usando batidor de mano o espátula, hasta que no queden restos secos. No mezcles de más, porque si trabajás demasiado la masa puede quedar más compacta.
- Volcá la preparación en el molde y emparejá la superficie. Espolvoreá por arriba las 2 cucharadas de azúcar, tratando de cubrir toda la parte superior de forma pareja. Esa capa va a formar una cubierta dorada, apenas crocante y granulada durante la cocción.
- Llevá al horno durante 25 a 30 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y al pinchar el centro con un palillo salga limpio. Si el azúcar de arriba se dora muy rápido, podés bajar apenas la temperatura en los últimos minutos.
- Retirá del horno y dejá enfriar dentro del molde durante 10 minutos. Después desmoldá con cuidado y pasá la preparación a una rejilla o tabla. Es importante dejarla enfriar bien antes de cortar, para que los cuadrados mantengan la forma y no se rompa la cubierta.
- Cortá en bocaditos cuadrados del tamaño que más te guste. Para que queden prolijos, usá un cuchillo largo y limpio, haciendo cortes firmes sin arrastrar demasiado.
Tips y consejos:
- Para que queden más altos, usá un molde mediano y no uno demasiado grande. Si la masa queda muy extendida, los bocaditos salen más bajos y secos.
- La harina leudante facilita la receta, pero también podés usar harina 0000 con 2 cucharaditas de polvo de hornear.
- El azúcar de la superficie tiene que agregarse antes de hornear. Así se adhiere mejor y forma esa capa dorada y crocante que los hace más ricos.
- Si querés una cubierta más marcada, podés usar azúcar común mezclada con una cucharadita de azúcar rubia. Le da un color más tostado y un sabor apenas acaramelado.
- No cortes los bocaditos calientes. La miga necesita asentarse para quedar tierna y pareja.
- Se conservan bien durante 2 o 3 días en un recipiente cerrado. Si querés que mantengan mejor la humedad, guardalos cuando ya estén completamente fríos.
- También podés sumar ralladura de limón o naranja a la masa, pero sin tapar el sabor principal de la vainilla.
- Para una versión más húmeda, reemplazá 40 ml de leche por yogur natural o crema de leche.
Quedan dorados por arriba, suaves por dentro y con una textura casera muy rica.
Son fáciles de cortar, rendidores y se pueden preparar sin complicaciones para tener algo dulce listo en poco tiempo.