Categorías
Recetas de Comidas

Buñuelos de queso

Los buñuelos de queso son doraditos, sabrosos y perfectos para servir calientes cuando querés algo rico sin complicarte demasiado.

Quedan crocantes por fuera, suaves por dentro y con ese sabor a queso que los vuelve muy tentadores.

Te recomendamos: Fosforitos de jamón y queso

Son ideales para una picada, una entrada rápida o una merienda salada bien rendidora.

Ingredientes

  • 250 gr de harina 0000
  • 2 huevos
  • 150 ml de leche
  • 200 gr de queso rallado o semiduro rallado
  • 1 cdita de polvo de hornear
  • 1 cdita de sal
  • 1 pizca de pimienta
  • 1 cda de perejil picado, opcional
  • Aceite para freír, cantidad necesaria

Preparación

  1. Colocar los huevos en un bowl y batirlos apenas con la leche hasta integrar.
  2. Agregar la harina, el polvo de hornear, la sal y la pimienta. Mezclar hasta formar una preparación espesa, sin grumos grandes.
  3. Incorporar el queso rallado y el perejil picado si se quiere dar un toque más fresco.
  4. Mezclar bien hasta obtener una masa densa, cremosa y sostenida. No tiene que quedar líquida, porque debe poder tomarse con cuchara.
  5. Dejar reposar la preparación durante 10 minutos para que tome un poco más de cuerpo.
  6. Calentar abundante aceite en una olla o sartén profunda, a temperatura media.
  7. Tomar porciones de masa con una cuchara y dejarlas caer con cuidado en el aceite caliente.
  8. Freír pocos buñuelos por tanda, para que no baje demasiado la temperatura del aceite.
  9. Cocinar hasta que estén bien dorados por todos lados, girándolos si hace falta para que se doren parejo.
  10. Retirar con espumadera y apoyar sobre papel absorbente.
  11. Servir calientes, solos o con alguna salsa cremosa para acompañar.

Tips y consejos

  • Para que queden redonditos y parejos, la masa tiene que ser espesa. Si al levantarla con la cuchara cae demasiado rápido, agregá 1 o 2 cdas más de harina. Si queda muy pesada, sumá apenas un chorrito de leche hasta ajustar la textura.
  • El queso puede cambiar bastante el resultado. Con queso rallado común quedan más sabrosos y dorados; con queso semiduro rallado grueso quedan más suaves y con mejor textura. También se puede mezclar mitad queso rallado y mitad mozzarella firme para lograr un interior más cremoso.
  • El aceite no debe estar ni frío ni demasiado fuerte. Si está frío, los buñuelos absorben aceite y quedan pesados; si está muy caliente, se doran por fuera pero pueden quedar crudos en el centro. Lo ideal es una fritura pareja, con burbujas constantes alrededor de cada porción.
  • No conviene hacerlos demasiado grandes. Las porciones chicas se cocinan mejor, quedan más crocantes y son más fáciles de servir. Una cucharada sopera chica alcanza para lograr buen tamaño.
  • También se pueden hacer al horno, aunque cambian de textura. En ese caso, colocá porciones sobre una placa aceitada o con papel manteca, pincelá apenas con aceite y horneá a 200 °C hasta que estén dorados. Quedan menos crocantes que fritos, pero más livianos.
  • Para sumar sabor, se puede agregar cebolla de verdeo picada, ajo en polvo, orégano, ají molido suave o un poco de pimentón. Conviene no cargar demasiado la mezcla para que los buñuelos no se desarmen durante la cocción.
  • Si querés prepararlos con anticipación, podés dejar la mezcla lista en la heladera durante unas horas. Antes de freír, mezclala nuevamente y revisá la textura, porque puede espesarse un poco con el reposo.
  • Para recalentarlos, lo mejor es usar horno fuerte durante unos minutos. El microondas los ablanda y les quita esa textura doradita que los hace tan ricos.

Estos buñuelos quedan mejor recién hechos, cuando todavía conservan el exterior crocante y el interior bien suave.

Son una receta simple, económica y muy rendidora, ideal para sacar una fuente caliente y compartir sin demasiada preparación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *