Este budín de ricota y dulce de leche queda húmedo, suave y con una miga cremosa que se nota al cortarlo.
La ricota le da una textura distinta, más tierna y delicada, mientras que el dulce de leche aparece en el centro como una capa bien tentadora.

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Es una receta ideal para servir en rodajas, con azúcar impalpable por encima y una buena taza de café, té o mate.
Ingredientes
Para el budín:
- 300 g de ricota
- 250 g de harina leudante
- 150 g de azúcar
- 100 g de manteca pomada
- 2 huevos
- 100 cc de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- Ralladura de 1/2 limón o 1/2 naranja, opcional
Para el relleno:
- 250 g de dulce de leche repostero
- 1 cucharada de almidón de maíz, opcional
Para terminar:
- Azúcar impalpable, cantidad necesaria
Preparación
- Precalentá el horno a 170 °C. Enmantecá y enhariná una budinera mediana, o cubrila con papel manteca para que después sea más fácil desmoldar el budín sin romperlo.
- Colocá la ricota en un bowl y pisala con un tenedor hasta que quede más cremosa. Si querés una textura más lisa, podés procesarla unos segundos o pasarla por un colador. Si te gusta que se note un poco la ricota en la miga, dejala apenas desarmada.
- En otro bowl, batí la manteca pomada con el azúcar hasta formar una crema suave y más clara. Este paso ayuda a que el budín quede más aireado y no tan compacto.
- Agregá los huevos de a uno, batiendo después de cada incorporación. Sumá la esencia de vainilla y la ralladura si decidís usarla. La ralladura le queda muy bien porque equilibra el dulzor del dulce de leche.
- Incorporá la ricota y mezclá hasta integrarla bien. La preparación va a quedar cremosa y algo espesa, con una textura más pesada que la de un budín común.
- Sumá la harina leudante tamizada con la pizca de sal, alternando con la leche. Mezclá con movimientos suaves hasta formar una masa espesa, húmeda y pareja. No batas de más para que la miga no quede dura.
- Mezclá el dulce de leche repostero con el almidón de maíz si querés que el relleno quede más firme durante la cocción. Este paso es opcional, pero ayuda a que el dulce de leche mantenga mejor la forma en el centro.
- Colocá la mitad de la preparación de ricota en el molde y emparejá con una espátula. Agregá el dulce de leche en una franja central, sin llevarlo hasta los bordes, para que no se escape ni se queme durante el horneado.
- Cubrí con el resto de la mezcla y alisá la superficie. No hace falta mezclar el dulce de leche con la masa: la idea es que quede una capa visible y cremosa al cortar.
- Llevá al horno durante 45 a 55 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y el budín se sienta firme al tacto. Para controlar la cocción, pinchá en una parte donde haya masa y no justo en el centro del dulce de leche.
- Retirá del horno y dejá reposar 15 minutos dentro del molde. Después desmoldá con cuidado y dejá enfriar sobre una rejilla.
- Cuando esté frío o apenas tibio, espolvoreá con azúcar impalpable. Cortá en rodajas gruesas para que se vea bien la miga húmeda de ricota y la capa de dulce de leche.
Tips y consejos:
- Para que el budín quede bien húmedo, usá una ricota fresca y cremosa. Si la ricota está muy seca, podés agregar una cucharada extra de leche o una cucharada de crema de leche a la mezcla.
- Si la ricota tiene mucho líquido, conviene escurrirla unos minutos antes de usarla. Una ricota demasiado húmeda puede hacer que el budín tarde más en cocinarse y quede pesado en el centro.
- El dulce de leche repostero es la mejor opción porque tiene más cuerpo y resiste mejor el horno. Si usás dulce de leche común, puede desparramarse más y mezclarse demasiado con la masa.
- No pongas el dulce de leche pegado a los bordes. Dejá siempre masa alrededor para que el relleno quede contenido y no se escape durante la cocción.
- La masa de ricota suele ser más densa que la de un budín común, por eso es importante no agregar harina extra. Si la ves espesa, está bien: esa textura ayuda a sostener el dulce de leche en el centro.
- La ralladura de naranja combina muy bien con el dulce de leche y le da un perfume más cálido. La de limón queda más fresca y ayuda a cortar un poco el dulzor.
- Si querés una miga más fina, procesá la ricota antes de sumarla. Si preferís un budín más casero y rústico, pisala con tenedor y dejá una textura apenas granulada.
- No abras el horno durante los primeros 35 minutos. El budín necesita formar estructura para no hundirse en el centro.
- Si la superficie se dora demasiado rápido, cubrí el molde con papel aluminio de forma floja y seguí cocinando hasta que el interior esté listo.
- Para cortar rodajas prolijas, dejá enfriar bien el budín. Cuando está caliente, el dulce de leche queda más blando y puede correrse al pasar el cuchillo.
- Si querés servirlo tibio, calentá apenas cada rodaja unos segundos. El dulce de leche se vuelve más cremoso y la ricota queda muy suave.
- También podés sumar nueces picadas a la masa, pero en poca cantidad para no tapar la textura principal. Quedan muy bien con la ricota y el dulce de leche.
- Para conservarlo, guardalo en un recipiente cerrado. Si hace calor, conviene mantenerlo en la heladera y sacarlo unos minutos antes de servir para que recupere suavidad.
Este budín de ricota y dulce de leche queda húmedo, aromático y con una textura muy agradable.
Es simple de preparar, se corta muy bien y tiene ese relleno cremoso que lo convierte en una receta ideal para compartir.