Una receta bien sabrosa, dorada y cremosa, ideal para servir como entrada, guarnición o plato principal liviano.
Estas papas rellenas quedan con una base tierna, bordes apenas crocantes y un relleno bien abundante con queso derretido.

Te recomendamos: Guiso de lentejas con chorizo, papa y verduras
Son fáciles de preparar y perfectas para comer recién salidas de la cocina, cuando todavía están calientes y gratinadas.
Ingredientes
- 4 papas medianas, parejas y de buena forma
- 200 g de queso cremoso, mozzarella o cuartirolo
- 3 cucharadas de queso rallado
- 1 tomate grande o 10 tomates cherry
- 2 cucharadas de crema de leche o queso crema
- 1 cucharada de manteca
- 1 cucharada de perejil fresco picado
- 1 cucharada de cebolla de verdeo picada, opcional
- 1 pizca de ajo en polvo o 1 diente de ajo bien picado
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Aceite, cantidad necesaria
Preparación
- Lavá muy bien las papas, frotando la cáscara para retirar cualquier resto de tierra. Como se van a servir con piel, conviene elegir papas parejas, firmes y sin partes verdes.
- Colocá las papas enteras en una olla con agua y una pizca de sal. Cocinalas hasta que estén tiernas, pero no deshechas. Tienen que poder pincharse con un cuchillo, aunque deben conservar su forma para poder rellenarlas después.
- Retirá las papas del agua, dejalas entibiar unos minutos y cortalas por la mitad a lo largo. Con una cuchara, ahuecá cada mitad con cuidado, dejando un borde de papa para que no se rompan. Reservá la pulpa que retiraste.
- Pisá la pulpa de papa en un bowl mientras todavía está tibia. Agregá la manteca, la crema de leche o queso crema, sal, pimienta y una pizca de ajo. Mezclá hasta formar un puré espeso y cremoso.
- Cortá el tomate en cubitos chicos. Si usás tomates cherry, partilos en cuartos. Es importante que no larguen demasiado líquido, así que podés retirarles un poco de semilla si están muy jugosos.
- Sumá al puré una parte del queso cortado en cubitos, el queso rallado, el tomate picado, el perejil y la cebolla de verdeo si querés darle más sabor. Mezclá suavemente para que el relleno quede bien distribuido, sin aplastar demasiado los tomates.
- Acomodá las mitades de papa en una fuente o placa apenas aceitada. Rellenalas con abundante mezcla, formando una pequeña montaña en cada una para que se vean bien cargadas.
- Colocá por encima el resto del queso en trocitos o rallado, para que al calentarse se derrita y se dore. Si querés un acabado más gratinado, agregá una pizca extra de queso rallado arriba.
- Llevá las papas a horno fuerte durante 15 a 20 minutos, o hasta que el relleno esté bien caliente, el queso se haya fundido y la superficie se vea dorada. También podés darles unos minutos finales en la parte alta del horno para que tomen mejor color.
- Retiralas y dejalas reposar apenas 2 minutos antes de servir. Conviene comerlas calientes, cuando el queso todavía está cremoso y el relleno mantiene buena textura.
Tips y consejos:
- Elegí papas de tamaño similar para que se cocinen al mismo tiempo y queden parejas al momento de servir.
- No las hiervas de más, porque si quedan demasiado blandas se pueden romper al ahuecarlas.
- Para que el relleno quede más sabroso, mezclá el puré con el queso cuando la papa todavía está tibia. Eso ayuda a que se integre mejor.
- Si querés un relleno más firme, usá menos crema o queso crema. Si lo preferís más suave, agregá una cucharada extra.
- El tomate debe ir cortado chico para que se reparta bien y no haga que el relleno quede aguado.
- Podés sumar choclo, jamón cocido en cubitos, pollo desmenuzado o panceta dorada si querés una versión más completa.
- Para una superficie más dorada, combiná queso cremoso con queso rallado. El primero aporta cremosidad y el segundo ayuda a gratinar.
- Si las preparás con anticipación, armá las papas rellenas y guardalas en la heladera. Después solo tenés que calentarlas y gratinarlas antes de servir.
- También quedan muy bien en una fuente de hierro o placa oscura, porque conserva mejor el calor y ayuda a dorar la base.
- Si querés que tengan un toque más fresco al final, agregá un poco más de perejil picado recién antes de llevarlas a la mesa.
Servilas bien calientes, apenas gratinadas, con el queso fundido y el relleno cremoso en el centro.
Son simples, rendidoras y quedan perfectas para acompañar carnes, milanesas, ensaladas o para disfrutar solas como una comida casera y bien completa.