Este brownie queda húmedo, intenso y con una superficie apenas quebradiza, ideal para preparar algo dulce sin complicarse.
Es una receta práctica, con ingredientes simples y una textura bien tentadora.

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Perfecto para cortar en cuadrados y servir solo, con crema, helado o una taza de café.
Ingredientes
- 2 huevos
- 100 g de manteca
- 120 g de azúcar
- 180 g de Nesquik
- 100 g de harina 0000
- 1 cdta de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 80 g de chocolate picado o chips de chocolate, opcional
Preparación
- Precalentá el horno a 180 °C. Enmantecá y enhariná un molde cuadrado o rectangular chico, o cubrilo con papel manteca para que después sea más fácil desmoldar el brownie sin romperlo.
- Derretí la manteca a fuego bajo o en microondas, sin que llegue a hervir. Dejala entibiar unos minutos antes de mezclarla con los huevos, así no los cocina al contacto.
- En un bowl, colocá los huevos, la esencia de vainilla y el azúcar. Batí apenas con batidor de mano hasta que todo quede integrado. No hace falta batir demasiado, porque el brownie no busca quedar aireado como un bizcochuelo.
- Agregá la manteca derretida y mezclá hasta obtener una preparación uniforme. En este punto la mezcla tiene que quedar brillante y pareja.
- Sumá el Nesquik y mezclá bien para que se integre sin grumos. Tené en cuenta que el Nesquik ya trae azúcar, por eso la cantidad de azúcar de la receta se puede ajustar a gusto: si lo querés más dulce, mantené los 120 g; si preferís un brownie menos empalagoso, podés bajar a 80 o 100 g.
- Incorporá la harina tamizada junto con la pizca de sal. Mezclá con espátula o batidor de mano, solo hasta que no queden restos secos. Es importante no trabajar de más la mezcla para que el brownie quede húmedo y no demasiado compacto.
- Si querés un resultado más chocolatoso, agregá chocolate picado o chips de chocolate y mezclá apenas para distribuirlos. Este paso es opcional, pero ayuda a darle más textura y sabor.
- Volcá la preparación en el molde y emparejá la superficie con una espátula. No hace falta dejarla perfecta, porque durante la cocción se va a formar una capa superior más firme y con pequeñas grietas.
- Llevá al horno durante 20 a 25 minutos. El punto ideal es cuando la superficie se ve cocida y apenas quebrada, pero el centro todavía conserva humedad. Si lo pinchás con un palillo, no tiene que salir completamente seco; debe salir con algunas migas húmedas.
- Retirá el molde del horno y dejá enfriar antes de cortar. Si lo cortás apenas sale, puede romperse porque todavía está muy tierno. Una vez frío, cortalo en cuadrados del tamaño que prefieras.
Tips y consejos:
- Para que quede más húmedo, evitá pasarte con la cocción. Unos minutos de más pueden hacer que pierda esa textura densa y suave.
- Si usás un molde grande, el brownie va a quedar más bajo y se cocinará más rápido. En ese caso, revisalo antes.
- La pizca de sal ayuda a equilibrar el dulzor y realza el sabor del chocolate.
- Si querés una superficie más marcada, podés batir un poco más los huevos con el azúcar antes de agregar la manteca.
- Para un sabor más intenso, sumá una cucharada de cacao amargo junto con la harina.
- Dejalo enfriar bien antes de cortarlo para que los cuadrados queden más prolijos.
- Si lo guardás en un recipiente cerrado, se mantiene húmedo por varios días.
Este brownie con Nesquik es una opción simple, rendidora y muy fácil de preparar en casa.
Queda con una miga húmeda, sabor a chocolate y una textura ideal para disfrutar en cuadrados bien tentadores.