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Cómo hacer brownie con Nesquik fácil y bien chocolatoso

Este brownie queda húmedo, intenso y con una superficie apenas quebradiza, ideal para preparar algo dulce sin complicarse.

Es una receta práctica, con ingredientes simples y una textura bien tentadora.

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Perfecto para cortar en cuadrados y servir solo, con crema, helado o una taza de café.

Ingredientes

  • 2 huevos
  • 100 g de manteca
  • 120 g de azúcar
  • 180 g de Nesquik
  • 100 g de harina 0000
  • 1 cdta de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 80 g de chocolate picado o chips de chocolate, opcional

Preparación

  1. Precalentá el horno a 180 °C. Enmantecá y enhariná un molde cuadrado o rectangular chico, o cubrilo con papel manteca para que después sea más fácil desmoldar el brownie sin romperlo.
  2. Derretí la manteca a fuego bajo o en microondas, sin que llegue a hervir. Dejala entibiar unos minutos antes de mezclarla con los huevos, así no los cocina al contacto.
  3. En un bowl, colocá los huevos, la esencia de vainilla y el azúcar. Batí apenas con batidor de mano hasta que todo quede integrado. No hace falta batir demasiado, porque el brownie no busca quedar aireado como un bizcochuelo.
  4. Agregá la manteca derretida y mezclá hasta obtener una preparación uniforme. En este punto la mezcla tiene que quedar brillante y pareja.
  5. Sumá el Nesquik y mezclá bien para que se integre sin grumos. Tené en cuenta que el Nesquik ya trae azúcar, por eso la cantidad de azúcar de la receta se puede ajustar a gusto: si lo querés más dulce, mantené los 120 g; si preferís un brownie menos empalagoso, podés bajar a 80 o 100 g.
  6. Incorporá la harina tamizada junto con la pizca de sal. Mezclá con espátula o batidor de mano, solo hasta que no queden restos secos. Es importante no trabajar de más la mezcla para que el brownie quede húmedo y no demasiado compacto.
  7. Si querés un resultado más chocolatoso, agregá chocolate picado o chips de chocolate y mezclá apenas para distribuirlos. Este paso es opcional, pero ayuda a darle más textura y sabor.
  8. Volcá la preparación en el molde y emparejá la superficie con una espátula. No hace falta dejarla perfecta, porque durante la cocción se va a formar una capa superior más firme y con pequeñas grietas.
  9. Llevá al horno durante 20 a 25 minutos. El punto ideal es cuando la superficie se ve cocida y apenas quebrada, pero el centro todavía conserva humedad. Si lo pinchás con un palillo, no tiene que salir completamente seco; debe salir con algunas migas húmedas.
  10. Retirá el molde del horno y dejá enfriar antes de cortar. Si lo cortás apenas sale, puede romperse porque todavía está muy tierno. Una vez frío, cortalo en cuadrados del tamaño que prefieras.

Tips y consejos:

  • Para que quede más húmedo, evitá pasarte con la cocción. Unos minutos de más pueden hacer que pierda esa textura densa y suave.
  • Si usás un molde grande, el brownie va a quedar más bajo y se cocinará más rápido. En ese caso, revisalo antes.
  • La pizca de sal ayuda a equilibrar el dulzor y realza el sabor del chocolate.
  • Si querés una superficie más marcada, podés batir un poco más los huevos con el azúcar antes de agregar la manteca.
  • Para un sabor más intenso, sumá una cucharada de cacao amargo junto con la harina.
  • Dejalo enfriar bien antes de cortarlo para que los cuadrados queden más prolijos.
  • Si lo guardás en un recipiente cerrado, se mantiene húmedo por varios días.

Este brownie con Nesquik es una opción simple, rendidora y muy fácil de preparar en casa.

Queda con una miga húmeda, sabor a chocolate y una textura ideal para disfrutar en cuadrados bien tentadores.

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