Categorías
Postres, pastelería y cosas dulces

Cómo hacer bizcochuelo con crema y durazno

Este bizcochuelo con crema y durazno queda suave, húmedo y muy vistoso, ideal para servir como postre o para una merienda especial.

La combinación de capas esponjosas, crema firme y duraznos en almíbar le da un sabor clásico que nunca falla.

Te recomendamos: Budín húmedo de naranja con chocolate y nueces

Además, se puede preparar con anticipación para que tome mejor cuerpo y se corte mucho más prolijo.

Ingredientes

Para el bizcochuelo:

  • 4 huevos
  • 120 g de azúcar
  • 120 g de harina 0000
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 400 ml de crema de leche bien fría
  • 80 g de azúcar impalpable
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 lata grande de duraznos en almíbar, bien escurridos
  • 120 ml de almíbar de los duraznos para humedecer

Para decorar:

  • 2 cucharadas de azúcar impalpable
  • Almendras fileteadas o escamas crocantes, opcional

Preparación

  1. Precalentá el horno a 180 grados. Forrá una placa rectangular con papel manteca o enmantecá y enhariná bien el molde. Para que quede como en porciones parejas, conviene usar una placa baja y amplia.
  2. Colocá los huevos y el azúcar en un bowl grande. Batí durante 8 a 10 minutos, hasta que la mezcla quede bien clara, espumosa y con mucho volumen. Este paso es clave para que el bizcochuelo salga liviano y aireado.
  3. Agregá la esencia de vainilla y mezclá apenas. Aparte, tamizá la harina con el polvo de hornear y la pizca de sal. Incorporá los secos en dos o tres partes, con movimientos envolventes, para no bajar el batido.
  4. Volcá la preparación en el molde y emparejá suavemente con una espátula. Llevá al horno durante 12 a 15 minutos, o hasta que la superficie esté apenas dorada y al tocarla vuelva suavemente a su lugar.
  5. Retirá del horno y dejá enfriar por completo. Una vez frío, cortá el bizcochuelo en dos rectángulos iguales. Si los bordes quedaron desparejos, podés emparejarlos con un cuchillo para que el armado quede más prolijo.
  6. Para el relleno, batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable y la esencia de vainilla hasta que tome cuerpo. Tiene que quedar firme, pero cremosa. No la batas de más para evitar que se corte.
  7. Escurrí bien los duraznos y cortalos en gajos o trozos medianos. Reservá algunos más prolijos si querés que se vean bien al cortar las porciones.
  8. Colocá una capa de bizcochuelo sobre una bandeja. Humedecela con un poco del almíbar de los duraznos, usando una cuchara o pincel. No la empapes: solo tiene que quedar tierna y húmeda.
  9. Distribuí una capa generosa de crema sobre la base. Acomodá los duraznos encima y cubrí con un poco más de crema para que el relleno quede parejo y bien sostenido.
  10. Apoyá la segunda capa de bizcochuelo sobre el relleno y presioná apenas con las manos, sin aplastar. Llevá a la heladera durante al menos 4 horas para que tome firmeza.
  11. Antes de servir, espolvoreá la superficie con azúcar impalpable. Si querés una terminación más vistosa, agregá algunas almendras fileteadas o escamas crocantes por arriba.
  12. Cortá en porciones con un cuchillo largo y limpio. Para que salgan más prolijas, pasá el cuchillo por agua caliente, secalo y repetí el proceso entre corte y corte.

Tips y consejos:

  • La crema de leche debe estar bien fría antes de batir. Si hace calor, enfriá también el bowl unos minutos en la heladera.
  • Los duraznos tienen que estar bien escurridos para que no larguen demasiado líquido dentro del relleno.
  • No humedezcas de más el bizcochuelo. Si queda demasiado mojado, puede romperse al cortar.
  • Para una versión más firme, podés mezclar la crema batida con 150 g de queso crema espeso. Esto ayuda a que el relleno tenga más cuerpo.
  • Si lo preparás de un día para el otro, queda mejor asentado y se corta mucho más prolijo.
  • También podés hacerlo en molde redondo, pero en formato rectangular se luce más porque las capas de crema y durazno quedan bien visibles.

Este bizcochuelo con crema y durazno queda fresco, suave y muy rendidor.

Servido bien frío, es una receta simple pero con una presentación ideal para cualquier mesa dulce.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *