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Aros de cebolla caseros bien crocantes

Dorados, crujientes y fáciles de preparar, estos aros de cebolla caseros son una opción salada perfecta para picar algo distinto.

Llevan un rebozado simple, quedan con buena textura y se pueden servir con una salsa cremosa para acompañar.

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Ingredientes

  • 2 cebollas grandes
  • 150 gr de harina común
  • 2 huevos
  • 120 ml de leche
  • 150 gr de pan rallado
  • 1 cdita de pimentón
  • 1 cdita de ajo en polvo, opcional
  • Sal y pimienta, a gusto
  • Aceite para freír, cantidad necesaria

Para acompañar:

  • 3 cdas de mayonesa
  • 1 cda de ketchup
  • 1 cdita de mostaza
  • Unas gotas de jugo de limón, opcional

Preparación

  1. Pelá las cebollas y cortalas en rodajas gruesas. Separá los aros con cuidado para que no se rompan.
  2. En un recipiente, mezclá la harina con sal, pimienta, pimentón y ajo en polvo si querés darles más sabor.
  3. En otro recipiente, batí los huevos con la leche hasta integrar bien.
  4. Colocá el pan rallado en un tercer recipiente. Si querés una textura más crocante, podés usar pan rallado grueso o mezclarlo con un poco de rebozador.
  5. Pasá cada aro de cebolla primero por la harina, después por la mezcla de huevo y leche, y por último por el pan rallado. Presioná apenas para que el rebozado se adhiera bien.
  6. Para que queden más crocantes, repetí el paso de huevo y pan rallado una vez más. Esto ayuda a formar una capa más firme.
  7. Calentá abundante aceite en una sartén u olla. Freí los aros en tandas, sin amontonarlos, hasta que estén dorados de ambos lados.
  8. Retiralos con espumadera y apoyalos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
  9. Para la salsa, mezclá la mayonesa con el ketchup, la mostaza y unas gotas de jugo de limón. Servila en un cuenco junto con los aros.

Tips y consejos

  • Cortá las cebollas en rodajas parejas para que se cocinen al mismo tiempo.
  • No saltees el primer paso de harina, porque ayuda a que el huevo y el pan rallado se adhieran mejor.
  • Freí en tandas chicas para que el aceite no baje demasiado de temperatura.
  • Si el aceite está frío, los aros pueden quedar pesados; si está demasiado caliente, se doran rápido por fuera y quedan duros por dentro.
  • Para una versión al horno, acomodalos en una placa aceitada y cocinalos a 200 °C hasta que estén dorados, dándolos vuelta a mitad de cocción.
  • También podés condimentar el pan rallado con orégano, ají molido suave o queso rallado.
  • Servilos apenas hechos, porque es cuando mejor se mantiene la textura crocante.

Estos aros de cebolla caseros quedan dorados, sabrosos y con una textura ideal para comer con la mano.

Son simples, rendidores y perfectos para preparar una picada distinta.

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