Estas tortitas son crocantes por fuera, suaves por dentro y con un relleno de queso que se derrite en cada bocado.
La combinación de espinaca y papa les da una textura perfecta y mucho sabor. Son ideales para una comida rápida o para acompañar cualquier plato.

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Ingredientes
- 2 papas grandes
- 1 taza de espinaca cocida y bien escurrida
- 1 huevo
- 3 cucharadas de harina
- 80 g de queso rallado (para la mezcla)
- 120 g de queso en cubos (para el relleno)
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Nuez moscada (opcional)
- Aceite para cocinar
Preparación
- Pelá las papas, cortalas en cubos y hervilas en agua con sal hasta que estén bien tiernas.
- Escurrilas y hacé un puré sin grumos mientras todavía están calientes. Dejá entibiar.
- Picá bien la espinaca ya cocida y asegurate de escurrirla muy bien para que no tenga exceso de agua.
- Mezclá el puré con la espinaca, el huevo, el queso rallado, la harina y los condimentos. Tiene que quedar una mezcla firme, que se pueda manipular sin que se pegue demasiado.
- Tomá una porción de la mezcla, aplastala en la mano, colocá un cubito de queso en el centro y cerrá formando una tortita.
- Repetí el proceso con toda la preparación.
- Calentá una sartén con un poco de aceite a fuego medio.
- Cociná las tortitas durante unos minutos de cada lado hasta que estén bien doradas y firmes. Evitá moverlas demasiado para que no se rompan.
- Retiralas y dejalas reposar un minuto antes de servir para que el relleno se asiente un poco.
Tips y consejos:
- Escurrir bien la espinaca: este es uno de los puntos más importantes. Si queda con agua, la mezcla se vuelve blanda y las tortitas se rompen al cocinarlas.
- Puré seco: no agregues leche ni manteca. Tiene que ser un puré firme para que mantenga la forma.
- Tamaño parejo: hacerlas del mismo tamaño ayuda a que se cocinen todas de manera uniforme.
- Queso ideal: el queso cremoso o mozzarella funciona mejor porque se derrite sin perder textura.
- Sellado correcto: asegurate de cerrar bien los bordes para que el queso no se escape al cocinar.
- Fuego medio: si el fuego está muy alto, se doran por fuera pero quedan blandas por dentro.
- No las aplastes: dejalas tal cual en la sartén para que mantengan su forma y queden más esponjosas.
- Reposo final: esperar un minuto antes de comerlas ayuda a que el queso no esté demasiado líquido.
- Para más crocante: podés pasarlas apenas por pan rallado antes de cocinarlas.
- Variante más liviana: también se pueden hacer al horno con un poco de aceite por arriba.
Quedan doradas, firmes y con ese relleno que hace toda la diferencia desde el primer corte.