Esta torta combina una base crocante, mucho dulce de leche y una cubierta suave de merengue.
Es una receta ideal para preparar con anticipación, porque toma mejor cuerpo después de unas horas de frío.

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Queda alta, cremosa, crocante y muy vistosa para servir en porciones generosas.
Ingredientes
- 3 paquetes de galletitas tipo María
- 1 paquete de maní sin sal, 105 gramos
- 1 kilo de dulce de leche repostero
- 1 pote de crema de leche, 200 gramos
- 3 claras de huevo
- 9 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Chocolate derretido, opcional
Preparación
- Triturá las galletitas tipo María hasta que queden en migas medianas. No hace falta hacerlas polvo por completo, porque la idea es que la torta tenga una textura crocante y rústica.
- Picá el maní sin sal en pedacitos pequeños y mezclalo con las galletitas trituradas. Reservá un poco de esta mezcla para cubrir los costados o decorar la parte superior si querés darle más textura.
- En un bol grande, colocá el dulce de leche repostero. Agregá la crema de leche de a poco y mezclá hasta obtener una preparación más suave, cremosa y fácil de extender. Tiene que quedar espesa, pero manejable.
- Sumá la esencia de vainilla y mezclá nuevamente. Esto ayuda a perfumar la crema y a darle un sabor más redondo.
- Forrá la base de un molde desmontable con papel manteca. Si querés que los bordes queden más prolijos, también podés colocar una tira de acetato o papel manteca en los laterales.
- Colocá una primera capa de galletitas trituradas con maní en la base. Presioná apenas con una cuchara para formar una capa pareja, pero sin compactar demasiado.
- Cubrí con una capa generosa de la crema de dulce de leche. Extendé bien hasta llegar a los bordes.
- Repetí el armado alternando capas de galletitas con maní y capas de dulce de leche. Continuá hasta terminar la mezcla, procurando que la última capa quede bien pareja para sostener la cobertura.
- Llevá la torta a la heladera durante al menos 4 horas. Si podés dejarla de un día para el otro, queda mucho más firme y se corta mejor.
- Para el merengue, colocá las claras y el azúcar en un bol resistente al calor. Llevá a baño María y mezclá constantemente hasta que el azúcar se disuelva y la preparación esté tibia al tacto.
- Retirá del baño María y batí hasta obtener un merengue blanco, brillante y firme. Tiene que formar picos suaves y sostenidos.
- Desmoldá la torta con cuidado y cubrí la parte superior con el merengue, formando ondas y picos con una cuchara o espátula.
- Si querés, terminá con hilos de chocolate derretido por encima. Llevá unos minutos más a la heladera antes de servir.
Tips y consejos:
- El dulce de leche repostero es ideal porque sostiene mejor las capas y ayuda a que la torta quede firme.
- No tritures demasiado las galletitas. Los pedacitos más grandes son los que le dan ese efecto crocante tan rico.
- El maní sin sal aporta sabor y textura sin invadir el dulzor de la torta.
- Para un acabado más prolijo, armala en molde desmontable y dejala enfriar varias horas antes de desmoldar.
- El merengue tiene que estar bien batido para que quede alto, suave y vistoso.
- El chocolate es opcional, pero queda muy bien en hilos finos sobre el merengue porque le da contraste y una presentación más tentadora.
Servila bien fría, en porciones no demasiado grandes, porque es una torta intensa y rendidora.
La combinación de capas crocantes, dulce de leche cremoso y merengue suave la convierte en un postre simple, vistoso y perfecto para compartir.