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Torta crocante de dulce de leche sin horno

Esta torta combina una base crocante, mucho dulce de leche y una cubierta suave de merengue.

Es una receta ideal para preparar con anticipación, porque toma mejor cuerpo después de unas horas de frío.

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Queda alta, cremosa, crocante y muy vistosa para servir en porciones generosas.

Ingredientes

  • 3 paquetes de galletitas tipo María
  • 1 paquete de maní sin sal, 105 gramos
  • 1 kilo de dulce de leche repostero
  • 1 pote de crema de leche, 200 gramos
  • 3 claras de huevo
  • 9 cucharadas de azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Chocolate derretido, opcional

Preparación

  1. Triturá las galletitas tipo María hasta que queden en migas medianas. No hace falta hacerlas polvo por completo, porque la idea es que la torta tenga una textura crocante y rústica.
  2. Picá el maní sin sal en pedacitos pequeños y mezclalo con las galletitas trituradas. Reservá un poco de esta mezcla para cubrir los costados o decorar la parte superior si querés darle más textura.
  3. En un bol grande, colocá el dulce de leche repostero. Agregá la crema de leche de a poco y mezclá hasta obtener una preparación más suave, cremosa y fácil de extender. Tiene que quedar espesa, pero manejable.
  4. Sumá la esencia de vainilla y mezclá nuevamente. Esto ayuda a perfumar la crema y a darle un sabor más redondo.
  5. Forrá la base de un molde desmontable con papel manteca. Si querés que los bordes queden más prolijos, también podés colocar una tira de acetato o papel manteca en los laterales.
  6. Colocá una primera capa de galletitas trituradas con maní en la base. Presioná apenas con una cuchara para formar una capa pareja, pero sin compactar demasiado.
  7. Cubrí con una capa generosa de la crema de dulce de leche. Extendé bien hasta llegar a los bordes.
  8. Repetí el armado alternando capas de galletitas con maní y capas de dulce de leche. Continuá hasta terminar la mezcla, procurando que la última capa quede bien pareja para sostener la cobertura.
  9. Llevá la torta a la heladera durante al menos 4 horas. Si podés dejarla de un día para el otro, queda mucho más firme y se corta mejor.
  10. Para el merengue, colocá las claras y el azúcar en un bol resistente al calor. Llevá a baño María y mezclá constantemente hasta que el azúcar se disuelva y la preparación esté tibia al tacto.
  11. Retirá del baño María y batí hasta obtener un merengue blanco, brillante y firme. Tiene que formar picos suaves y sostenidos.
  12. Desmoldá la torta con cuidado y cubrí la parte superior con el merengue, formando ondas y picos con una cuchara o espátula.
  13. Si querés, terminá con hilos de chocolate derretido por encima. Llevá unos minutos más a la heladera antes de servir.

Tips y consejos:

  • El dulce de leche repostero es ideal porque sostiene mejor las capas y ayuda a que la torta quede firme.
  • No tritures demasiado las galletitas. Los pedacitos más grandes son los que le dan ese efecto crocante tan rico.
  • El maní sin sal aporta sabor y textura sin invadir el dulzor de la torta.
  • Para un acabado más prolijo, armala en molde desmontable y dejala enfriar varias horas antes de desmoldar.
  • El merengue tiene que estar bien batido para que quede alto, suave y vistoso.
  • El chocolate es opcional, pero queda muy bien en hilos finos sobre el merengue porque le da contraste y una presentación más tentadora.

Servila bien fría, en porciones no demasiado grandes, porque es una torta intensa y rendidora.

La combinación de capas crocantes, dulce de leche cremoso y merengue suave la convierte en un postre simple, vistoso y perfecto para compartir.

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