Esta tarta es ideal para cuando querés un postre fresco, rendidor y sin complicaciones.
No lleva horno, se arma por capas y queda firme al cortar, con un equilibrio justo entre lo dulce y lo ácido.

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Es de esas recetas que salen bien incluso la primera vez.
Ingredientes
Para la base
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180 gramos de galletitas (tipo María, Lincoln o similares)
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100 gramos de manteca
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Nueces picadas, opcional
Para el relleno
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2 latas de leche condensada
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Ralladura de 1 limón
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330 ml de crema para batir bien fría
Para decorar (opcional)
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Crema batida
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Rodajas de limón o ralladura extra
Preparación
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Colocá las galletitas en una bolsa o procesadora y triturá hasta que queden bien molidas, con textura de arena fina. Si decidís usar nueces, incorporalas en este paso y triturá junto con las galletitas.
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Derretí la manteca a fuego bajo o en el microondas. Volcala sobre las galletitas trituradas y mezclá bien hasta obtener una preparación húmeda y pareja.
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Forrá la base de un molde desmontable (de unos 22 a 24 cm) con esta mezcla. Presioná bien con el dorso de una cuchara o un vaso para que quede compacta y firme. Llevá el molde a la heladera mientras preparás el relleno.
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En un bol amplio, colocá las dos latas de leche condensada y sumá la ralladura de limón. Mezclá suavemente hasta integrar bien.
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En otro recipiente, batí la crema bien fría hasta que tome punto firme, pero sin pasarte para que no se corte.
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Incorporá la crema batida a la mezcla de leche condensada en dos o tres veces, con movimientos envolventes y suaves, para mantener una textura aireada y pareja.
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Retirá el molde de la heladera y volcá el relleno sobre la base de galletitas. Alisá la superficie con una espátula.
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Llevá la tarta a la heladera por un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla de un día para el otro para que tome buena consistencia y se pueda cortar prolija.
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Antes de servir, decorá con crema batida alrededor, ralladura de limón o rodajas finas, si te gusta una presentación más vistosa.
Tips y consejos:
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Usá limones bien frescos y solo la parte verde de la cáscara para evitar sabor amargo.
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Si querés un relleno un poco más intenso, podés sumar una cucharada de jugo de limón, pero sin exagerar para que no quede muy blando.
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La tarta se conserva perfecta en heladera hasta 3 días, bien tapada.
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Para desmoldar sin problemas, pasá un cuchillo fino por el borde antes de abrir el aro.
Un postre fresco, clásico y rendidor, ideal para cerrar una comida sin prender el horno y con ingredientes fáciles de conseguir.