Esta preparación tiene una base fina que aporta sostén y un relleno de queso que se cocina por completo, tomando forma y dorándose en los bordes.
El interior queda liso, firme y suave, mientras que la superficie se llena de frambuesas que aportan acidez y contraste. Es una tarta simple en estructura, pero muy vistosa al cortar.

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Ingredientes
Para la base:
- 200 g de galletitas dulces
- 100 g de manteca derretida
Para el relleno:
- 600 g de queso crema
- 150 g de azúcar
- 3 huevos
- 150 ml de crema de leche
- 1 cucharada de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón
Para la superficie:
- 200 g de frambuesas
Preparación
- Procesá las galletitas hasta que queden bien finas y mezclalas con la manteca derretida hasta formar una pasta húmeda.
- Volcá la mezcla en un molde desmontable y presioná bien para formar una base fina, pareja y compacta. Llevá a la heladera durante 20 minutos para que tome firmeza.
- En un bowl grande, colocá el queso crema con el azúcar y mezclá suavemente hasta que quede liso. Es importante no incorporar demasiado aire.
- Agregá los huevos de a uno, integrando sin batir en exceso. Sumá la crema de leche, la vainilla, la ralladura de limón y la maicena. Mezclá hasta lograr una preparación homogénea, espesa y sin grumos.
- Volcá el relleno sobre la base ya fría. Emparejá la superficie con una espátula.
- Distribuí las frambuesas por encima, colocándolas de manera uniforme y presionándolas apenas para que queden parcialmente integradas.
- Llevá a horno medio durante 45 a 55 minutos. El relleno debe cocinarse por completo, tomando firmeza en toda la estructura. Los bordes van a dorarse naturalmente al estar en contacto con el molde.
- Retirá del horno y dejá enfriar completamente dentro del molde. Luego llevá a la heladera por al menos 4 horas para que termine de asentarse.
Consejos:
- No batas de más el relleno: cuanto menos aire tenga, más liso y compacto va a quedar al cocinarse.
- La maicena ayuda a que el corte sea prolijo y a que el interior tenga mejor estructura.
- El dorado de los bordes es normal y buscado, ya que aporta sabor y define la forma de la tarta.
- Si usás frambuesas congeladas, colocalas directamente sin descongelar para evitar exceso de líquido.
- Para un mejor resultado, dejala reposar varias horas en frío antes de cortar.
- Si querés un acabado más uniforme, podés girar el molde a mitad de cocción.
- Usá un cuchillo húmedo para lograr porciones más limpias.
- Se conserva muy bien en la heladera y mejora su textura con el paso de las horas.
Es una preparación equilibrada, donde la base acompaña sin robar protagonismo y el relleno es el verdadero centro.
Al enfriarse, toma una consistencia firme y cremosa que hace que cada porción se vea tan bien como se siente al comerla.