Este postrecito casero de dulce de leche queda suave, cremoso y con una textura parecida a los clásicos vasitos de almacén que muchos recuerdan.
Es una receta simple, económica y rendidora, ideal para preparar con anticipación y tener en la heladera.

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Se puede servir solo, con confites, chocolate rallado, granola, banana o una cucharada de crema batida.
Ingredientes
- 500 ml de leche
- 3 cucharadas de almidón de maíz
- 250 g de dulce de leche común o repostero
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharada de azúcar, opcional
- 1 cucharada de manteca, opcional
- Confites de chocolate, chocolate rallado o granas, para decorar
Preparación
- Colocá el almidón de maíz en una cacerola y agregá un poco de la leche fría. Mezclá con batidor de mano hasta disolverlo por completo. Es importante hacerlo en frío para evitar grumos desde el comienzo.
- Sumá el resto de la leche y llevá la cacerola a fuego medio-bajo. Agregá el dulce de leche y mezclá constantemente hasta que se integre bien con la leche. Al principio puede parecer que cuesta disolverse, pero con el calor se va a unir.
- Cociná sin dejar de revolver, especialmente en el fondo y los bordes de la cacerola. A medida que tome temperatura, la mezcla va a espesar y transformarse en una crema lisa.
- Cuando rompa un hervor suave y tenga cuerpo de postrecito, cociná 1 minuto más revolviendo siempre. Ese minuto ayuda a que el almidón termine de cocinarse y no quede gusto harinoso.
- Apagá el fuego y agregá la esencia de vainilla. Si querés una textura más sedosa, sumá la manteca y mezclá hasta que se derrita por completo.
- Probá el punto de dulzor. Si usaste un dulce de leche suave y querés que quede más dulce, podés agregar una cucharada de azúcar mientras la preparación todavía está caliente. Si el dulce de leche ya es intenso, no hace falta sumar nada.
- Repartí la crema en vasitos o compoteras. Para que quede más prolijo, podés pasarla primero a una jarra y servir desde ahí.
- Cubrí cada vasito con film o tapalos una vez tibios. Llevá a la heladera durante al menos 3 horas, hasta que el postrecito esté bien frío y firme.
- Antes de servir, decorá con confites de chocolate, chocolate rallado, granas, coco, frutos secos picados o lo que tengas a mano.
Tips y consejos:
- Para que quede bien liso, disolvé siempre el almidón en leche fría antes de llevarlo al fuego. Si lo agregás sobre líquido caliente, se forman grumos muy difíciles de deshacer.
- Revolvé con paciencia y sin subir demasiado el fuego. El fuego fuerte puede hacer que la crema se pegue en el fondo o que espese de golpe sin quedar pareja.
- Si querés un postrecito más firme, agregá media cucharada extra de almidón de maíz. Si lo preferís más liviano y suave, usá apenas menos cantidad.
- Para una versión más cremosa, reemplazá 100 ml de leche por crema de leche. Queda más untuoso, con una textura más parecida a un postre de confitería.
- Si querés hacerlo sin azúcar agregada, usá un dulce de leche sin azúcar y no sumes azúcar extra. También conviene probar la mezcla antes de enfriar, porque algunos dulces de leche sin azúcar endulzan menos o tienen un sabor más suave.
- Si usás dulce de leche repostero, el postre puede quedar más firme y con sabor más intenso. En ese caso, mezclalo muy bien para que se disuelva de forma pareja.
- Para una versión más liviana, podés usar leche descremada. La textura queda un poco menos cremosa, pero sigue funcionando bien si respetás la cantidad de almidón.
- Si se forman grumos, podés pasar la preparación caliente por un colador fino o darle unos segundos con mixer antes de servirla en los vasitos.
- Los confites conviene agregarlos justo antes de servir, porque en la heladera pueden desteñir un poco y soltar color sobre la crema.
- Para decorar sin confites, van muy bien el chocolate amargo rallado, nueces picadas, maní tostado, coco rallado, banana en rodajas o una cucharadita de dulce de leche apenas aligerado con leche.
- Se conserva en la heladera durante 3 días, siempre tapado para que no tome olores ni se forme una capa seca en la superficie.
- También podés usar esta misma base para armar postres en capas con galletitas trituradas, vainillas, banana o crema batida.
Este serenito casero queda suave, frío y con mucho sabor a dulce de leche.
Es una receta sencilla para resolver un postre familiar con pocos ingredientes y darle el toque final que más te guste.