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Salsas

Salsa tártara casera bien cremosa y llena de sabor

Una preparación clásica que levanta cualquier plato, con una textura suave y pequeños trozos que aportan contraste en cada bocado.

Ideal para acompañar carnes, pescados o incluso usar como dip.

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Ingredientes

  • 200 g de mayonesa
  • 2 cucharadas de pepinillos en vinagre
  • 1 cucharada de alcaparras
  • ½ cebolla chica o 2 cucharadas de cebolla picada
  • 1 huevo duro
  • 1 cucharada de jugo de limón
  • 1 cucharadita de mostaza
  • Perejil fresco a gusto
  • Sal y pimienta a gusto

Preparación

  1. Picá bien chiquitos los pepinillos, las alcaparras y la cebolla. La clave está en que queden en trozos pequeños para que se integren bien en la salsa.
  2. Pelá el huevo duro y picalo fino. Podés separar la yema y la clara si querés una textura más pareja.
  3. En un bowl, colocá la mayonesa y agregá la mostaza junto con el jugo de limón. Mezclá hasta que quede una base cremosa y homogénea.
  4. Incorporá los pepinillos, las alcaparras, la cebolla y el huevo picado. Mezclá bien para distribuir todos los ingredientes.
  5. Sumá el perejil fresco picado y mezclá nuevamente.
  6. Condimentá con sal y pimienta a gusto. Probá y ajustá si querés más acidez o intensidad.
  7. Llevá a la heladera al menos 30 minutos antes de servir. Este paso ayuda a que los sabores se integren mejor.

Consejos:

  • Cuanto más finos piques los ingredientes, más equilibrada queda la textura final. Si quedan trozos muy grandes, la salsa pierde cremosidad.
  • Si querés una salsa más suave, podés reducir la cantidad de cebolla o incluso reemplazarla por cebolla de verdeo, que tiene un sabor más delicado.
  • Para un sabor más intenso, podés agregar un poco del líquido de los pepinillos o de las alcaparras. Eso potencia mucho el perfil ácido.
  • Si la salsa te queda muy espesa, podés aligerarla con unas gotas de limón o una cucharadita de agua.
  • Es importante dejarla reposar en frío antes de usarla. Recién hecha ya es rica, pero después de un rato los sabores se integran mucho mejor.
  • Podés adaptarla según lo que tengas en casa: aceitunas verdes picadas, un toque de ajo muy suave o incluso un poco de yogur para hacerla más liviana.

Una salsa simple pero potente, que transforma cualquier plato en algo mucho más sabroso con muy poco esfuerzo.

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