La salsa criolla es uno de los acompañamientos más clásicos de la cocina casera.
Su combinación de verduras frescas, aceite y vinagre crea un condimento simple pero lleno de sabor.

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Es muy utilizada para acompañar carnes, sandwiches, empanadas o platos a la parrilla.
Ingredientes
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1 cebolla grande
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1 tomate grande
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½ morrón rojo
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½ morrón verde (opcional)
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3 cucharadas de aceite
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2 cucharadas de vinagre
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Sal y pimienta a gusto
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Perejil picado a gusto
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1 cucharada de agua (opcional)
Preparación
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Pelá la cebolla y cortala en cubos pequeños o en pluma fina, según la textura que prefieras.
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Lavá el tomate y cortalo en cubos chicos. Si querés una salsa más firme, podés retirar las semillas antes de picarlo.
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Cortá los morrones en cubos pequeños para que todos los ingredientes queden de tamaño similar.
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Colocá todas las verduras picadas en un bowl.
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Agregá el aceite, el vinagre, sal y pimienta.
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Sumá el perejil picado y la cucharada de agua si querés una salsa un poco más liviana.
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Mezclá bien todos los ingredientes hasta que se integren.
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Dejá reposar unos minutos antes de servir para que los sabores se mezclen.
Tips y consejos:
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Si querés suavizar el sabor de la cebolla, podés dejarla unos minutos en agua fría antes de usarla.
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La salsa criolla queda aún mejor si reposa entre 20 y 30 minutos antes de servir.
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También podés agregar un poco de ají molido o una pizca de pimentón para darle más sabor.
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Algunas versiones suman un chorrito de jugo de limón junto con el vinagre para darle un toque más fresco.
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Guardada en la heladera en un recipiente cerrado, se conserva bien durante uno o dos días.
Es una preparación fresca, rápida y muy versátil que combina muy bien con carnes, sandwiches o comidas a la parrilla.