La polenta cremosa con tuco y queso es un plato casero, abundante y muy reconfortante.
La clave está en lograr una base suave, sin grumos, con una salsa bien sabrosa y espesa.

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Con el queso derretido por encima, queda una preparación simple, rendidora y muy tentadora.
Ingredientes
Para la polenta:
- 1 taza de polenta instantánea
- 4 tazas de agua o caldo
- 1 taza de leche
- 1 cda de manteca
- 2 cdas de queso rallado
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
Para el tuco:
- 500 g de carne picada
- 1 cebolla grande
- 1/2 morrón rojo
- 2 dientes de ajo
- 500 ml de puré de tomate
- 2 cdas de aceite
- 1 cdta de pimentón dulce
- 1/2 cdta de orégano
- 1 hoja de laurel
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- 1 pizca de azúcar, opcional
Para terminar:
- 250 g de queso cremoso o mozzarella
- Queso rallado, a gusto
Preparación
- Picá la cebolla, el morrón y los dientes de ajo bien chiquitos. En una olla o sartén profunda, calentá el aceite y agregá la cebolla con el morrón. Cociná a fuego medio hasta que se ablanden y tomen un poco de color.
- Sumá el ajo picado y mezclá durante unos segundos, cuidando que no se queme. Agregá la carne picada y cociná revolviendo para que se vaya separando bien. La carne tiene que cambiar de color y empezar a dorarse apenas.
- Incorporá el pimentón dulce, el orégano, la hoja de laurel, sal y pimienta. Mezclá bien para que la carne tome sabor. Después agregá el puré de tomate y, si querés suavizar la acidez, una pizca de azúcar.
- Bajá el fuego y dejá cocinar el tuco durante 25 a 30 minutos, revolviendo cada tanto. La salsa debe quedar espesa, con buen cuerpo y bien integrada con la carne. Si se seca demasiado, agregá un chorrito de agua caliente.
- Para preparar la polenta, colocá el agua o caldo en una olla junto con la leche y una pizca de sal. Calentá hasta que esté a punto de hervir. Bajá el fuego y agregá la polenta en forma de lluvia, revolviendo constantemente con batidor de mano para evitar grumos.
- Cociná la polenta durante los minutos indicados en el paquete, sin dejar de revolver. Si la querés más cremosa, podés agregar un poco más de leche caliente o caldo hasta lograr la textura deseada.
- Cuando la polenta esté lista, apagá el fuego y agregá la manteca, el queso rallado y pimienta a gusto. Mezclá bien hasta que quede suave, cremosa y brillante.
- Serví la polenta en un plato hondo o fuente. Encima colocá una buena cantidad de tuco caliente, distribuyéndolo para que cubra bien la superficie.
- Agregá el queso cremoso o mozzarella en trozos por encima del tuco. Si la preparación está bien caliente, el queso se va a fundir solo. También podés llevar el plato unos minutos al horno fuerte o gratinador para que quede más derretido y apenas dorado.
- Terminá con un poco de queso rallado por arriba y serví enseguida, cuando la polenta todavía esté bien cremosa y el queso se estire al levantar cada porción.
Tips y consejos:
- Para que la polenta quede sin grumos, agregala siempre en forma de lluvia y revolvé desde el primer momento.
- Usar mitad caldo y mitad leche ayuda a lograr una textura más sabrosa y cremosa.
- Si la polenta se espesa demasiado antes de servir, agregá un chorrito de leche caliente y mezclá hasta recuperar la consistencia.
- El tuco queda mejor si se cocina a fuego bajo, porque la salsa concentra sabor y la carne queda más integrada.
- Podés sumar zanahoria rallada al sofrito para darle un toque más suave y natural a la salsa.
- Para que el queso se luzca más, colocá una parte entre la polenta y el tuco, y otra por encima. Así queda derretido en distintas capas.
- Si usás mozzarella, el resultado queda más elástico. Si usás queso cremoso, queda más suave y fundente.
- La polenta conviene servirla apenas hecha, porque al enfriarse se vuelve más firme.
- Si te sobra, podés guardarla en una fuente, dejarla enfriar y después cortarla en porciones para dorarla en sartén o al horno.
- Para una versión más abundante, podés agregar al tuco un poco de chorizo colorado picado o cubitos de carne.
Esta polenta cremosa con tuco y queso queda bien sabrosa, con una textura suave y una cobertura abundante.
Es una receta ideal para servir caliente, con mucho queso fundido y una salsa casera llena de sabor.