Este pastel de mandioca (también conocido como yuca o aipim) es un clásico de la cocina del litoral y del norte argentino, muy consumido también en Paraguay y Brasil.
Tiene una textura húmeda, suave por dentro y una costra dorada irresistible.
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Es ideal para la merienda o como postre después de una comida sencilla.
Una receta sin harina de trigo, sin batidora ni complicaciones, que te va a sorprender por su sabor y por lo fácil que es de preparar.
Ingredientes
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1,5 kg de mandioca cruda rallada (puede ser rallada fina o gruesa, a gusto)
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3 huevos
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3 tazas de leche
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3 tazas de azúcar
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2 cucharadas soperas de manteca o margarina
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1 pizca de sal
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100 g de coco rallado (puede ser fresco o seco)
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1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
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Manteca y azúcar para preparar el molde
Preparación
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Pelá la mandioca, lavala y rallala a mano o con procesadora. Colocala en un colador grande para que pierda parte del líquido.
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En un bol grande, mezclá la mandioca rallada con los huevos, la leche, el azúcar, la manteca derretida, la sal y el coco. Si te gusta, sumá también la vainilla.
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Integrá todo con cuchara de madera o batidor manual hasta que la mezcla quede bien homogénea.
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Enmantecá una fuente rectangular grande (puede ser de vidrio o metálica) y espolvoreala con azúcar, lo que va a ayudar a formar una costra crocante.
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Verté la mezcla en el molde y alisá la superficie con una espátula o cuchara.
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Llevá al horno precalentado a 180 °C por aproximadamente 45 minutos, o hasta que esté dorado y al pinchar con un palillo salga limpio.
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Dejá enfriar antes de cortar. Podés servirlo tibio o frío, según tu gusto.
Consejos:
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Si la mandioca tiene mucha agua, escurrila bien antes de usar. Eso evitará que el pastel quede demasiado húmedo.
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Podés reemplazar la leche por leche de coco si querés un sabor más exótico y cremoso.
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Si te gusta más compacto, podés agregar una cucharada de almidón de mandioca o de maicena a la mezcla.
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Este pastel no lleva harina de trigo, así que es naturalmente libre de gluten (ideal para celíacos o quienes quieran evitarlo).
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Se conserva muy bien en heladera por hasta 4 días. Lo podés recalentar apenas en el microondas o comer frío, ya que mantiene su sabor.
Una receta rendidora, sabrosa y distinta para salir de lo habitual.
Perfecta para compartir en casa con la familia o llevar a lo de alguien con el mate.