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Cómo hacer Galletas de leche condensada

Estas galletitas son ideales para acompañar el mate o el café de la tarde.

Llevan pocos ingredientes, rinden muchísimo y se mantienen crocantes durante días.

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Una receta clásica, fácil y bien rendidora para preparar en casa.

Ingredientes

  • 4 huevos

  • 200 g de azúcar

  • 200 g de manteca o margarina (mínimo 80% de grasa)

  • 1 lata de leche condensada (395 g)

  • 100 g de coco rallado seco

  • 2 cucharadas de polvo de hornear

  • 1,2 kg de maicena (aproximadamente)

Preparación

  1. En un bowl grande, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa y clara.

  2. Agregá la manteca blanda y mezclá bien hasta que se integre por completo.

  3. Incorporá la leche condensada y revolvé con cuchara o batidor hasta obtener una crema uniforme.

  4. Sumá el coco rallado seco y las dos cucharadas de polvo para hornear, mezclando bien.

  5. Comenzá a agregar la maicena de a poco, primero con cuchara y luego con las manos.

  6. Amasá hasta lograr una masa suave, uniforme y que no se pegue a los dedos.

  7. Dividí la masa en porciones y pasala por una churrera, manga o moldealas a mano en forma de bastones.

  8. Acomodá las galletitas en una placa limpia o apenas enmantecada, dejando espacio entre ellas.

  9. Llevá a horno precalentado a 180 °C y horneá durante unos 12 a 15 minutos, hasta que los bordes estén dorados.

  10. Dejá enfriar completamente antes de guardar en frascos o latas.

Consejos:

  • Si no tenés churrera, podés hacer tiras finas con las manos y marcarlas con un tenedor para darles forma.

  • Asegurate de que la manteca esté blanda, no derretida, para facilitar la mezcla.

  • El coco aporta un sabor delicioso, pero si no tenés, podés usar ralladura de limón o vainilla.

  • Si querés que salgan más crocantes, dejalas un par de minutos más en el horno, vigilando que no se quemen.

  • Esta masa rinde mucho, así que podés dividirla y congelar una parte ya modelada, lista para hornear después.

  • Guardalas en frascos herméticos y te van a durar hasta una semana sin perder textura ni sabor.

  • Son ideales para vender, regalar o tener a mano en casa. También se pueden bañar en chocolate o glasé si querés darles un toque diferente.

Estas galletitas combinan sabor, textura y duración, con una receta fácil que nunca falla.

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