Un clásico que no falla, con una textura suave y una miga delicada que se deshace en la boca.
Son ideales para una comida casera, rendidora y llena de sabor. Con pocos ingredientes se logra un plato simple pero increíblemente rico.

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Ingredientes
- 1 kilo de papas
- 250 a 300 gramos de harina 0000
- 1 huevo
- Sal a gusto
- Nuez moscada a gusto
Para la salsa:
- 400 gramos de tomate triturado
- 1/2 cebolla
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de aceite
- Sal y pimienta a gusto
- 1 cucharadita de azúcar
- Orégano a gusto
Preparación
- Lavá bien las papas y hervilas enteras con cáscara en agua con sal hasta que estén bien tiernas.
- Pelalas en caliente con cuidado y pisalas hasta lograr un puré bien liso y sin grumos.
- Dejá entibiar el puré y agregá el huevo, la sal y una pizca de nuez moscada. Mezclá hasta integrar.
- Incorporá la harina de a poco hasta formar una masa suave, apenas pegajosa.
- Dividí la masa en porciones y formá cilindros largos sobre una superficie enharinada.
- Cortá pequeños trozos y dales forma con un tenedor o con una tablita para ñoquis.
- Reservalos sobre una superficie con harina para que no se peguen.
- Para la salsa, picá la cebolla y el ajo y rehogalos en una sartén con aceite hasta que estén blandos.
- Sumá el tomate triturado, sal, pimienta, azúcar y orégano, y cociná a fuego medio durante 10 a 15 minutos.
- Herví abundante agua con sal y, cuando rompa hervor, agregá los ñoquis.
- Cuando suban a la superficie, retiralos con espumadera.
- Mezclalos con la salsa caliente o servilos con la salsa por encima.
Tips y consejos:
- Elegí bien las papas: este es uno de los puntos más importantes. Las papas harinosas son ideales porque tienen menos agua y permiten lograr una masa más liviana. Si usás papas muy húmedas, vas a necesitar más harina y eso termina afectando la textura final, volviéndolos más pesados.
- Cociná las papas con cáscara: esto evita que absorban demasiada agua durante la cocción. Si las hervís peladas, el puré queda más húmedo y se complica el equilibrio de la masa.
- Pisá las papas en caliente: hacerlo apenas las sacás del agua ayuda a lograr un puré más seco y sin grumos. Si se enfrían demasiado, cuesta más trabajar la textura y se forman partes más compactas.
- No te excedas con la harina: es preferible que la masa quede apenas pegajosa antes que seca. Agregar harina de más es uno de los errores más comunes y hace que los ñoquis pierdan suavidad y queden densos.
- Amasá lo justo: no es una masa de pan. Mezclá hasta integrar y formar una masa uniforme, pero sin trabajarla demasiado. Cuanto más la manipulás, más dura puede quedar después.
- Formá cilindros parejos: esto ayuda a que todos los ñoquis tengan el mismo tamaño y se cocinen de forma uniforme. Si son muy desiguales, algunos se pasan y otros quedan crudos.
- Enhariná bien la superficie: esto evita que se peguen mientras los formás y los reservás antes de cocinar. Es un detalle simple pero clave para trabajar cómodo.
- Cocción en tandas: no pongas todos los ñoquis juntos en el agua. Si agregás muchos de golpe, baja la temperatura y pueden pegarse entre sí o cocinarse mal.
- Respetá el punto de cocción: los ñoquis están listos cuando suben a la superficie. No hace falta dejarlos más tiempo porque se pueden pasar y perder textura.
- Integralos con la salsa caliente: esto hace que absorban mejor el sabor y queden más sabrosos. Servirlos directamente con la salsa ayuda a que no se enfríen ni se sequen.
Un plato casero simple, con una textura suave y un sabor que siempre funciona.