Categorías
Trucos del Hogar

No tires los rollos de cartón: pocos saben lo útiles que pueden ser

Los rollos de cartón que quedan del papel higiénico o del papel de cocina pueden servir para ordenar, proteger y reutilizar cosas simples de la casa.

Son livianos, fáciles de cortar y no hace falta comprar nada especial para darles un nuevo uso. Con algunas ideas prácticas, podés aprovecharlos antes de tirarlos.

Te recomendamos: Cómo preparar una masilla casera flexible para manualidades

Para ordenar cables y cargadores

Los cables sueltos suelen enredarse en cajones, bolsos o cajas donde guardamos cargadores viejos. Para evitarlo, agarrá un rollo de cartón limpio y seco, enrollá el cable con cuidado y pasalo por dentro del tubo.

No hace falta apretarlo demasiado. Lo mejor es hacer un rollo flojo, respetando la forma natural del cable, para que no se doble ni se marque. Después podés guardar varios tubos parados dentro de una caja o un cajón.

Si tenés muchos cables parecidos, escribí con marcador sobre el cartón: “celular”, “USB”, “auriculares”, “cámara” o lo que corresponda. Así evitás revisar uno por uno cada vez que necesitás encontrar alguno.

Para separar objetos chicos en los cajones

También sirven para armar divisiones simples dentro de un cajón. Podés usarlos para guardar gomitas, clips, broches, pilas, hilos, cordones, hebillas, tornillos chicos o accesorios que suelen quedar mezclados.

Para hacerlo, cortá los rollos a la altura del cajón con una tijera fuerte o un cúter. Después acomodalos parados dentro de una caja baja o directamente dentro del cajón. Si querés que no se muevan, podés pegarlos entre sí con un poco de cinta o silicona.

Este método viene bien para cajones de cocina, escritorio, costura, baño o herramientas pequeñas. La ventaja es que cada cosa queda separada y se ve rápido.

Para guardar bolsas enrolladas

Si juntás bolsas plásticas, bolsas de residuo o bolsas reutilizables finitas, los rollos de cartón ayudan a que no queden desparramadas. Solo tenés que doblar cada bolsa a lo largo, enrollarla y pasarla por dentro del tubo.

Otra opción es meter varias bolsas una detrás de otra, dejando apenas una punta hacia afuera. De esa manera, podés sacar una cuando la necesitás sin desarmar todo el paquete.

Este uso sirve mucho para tener bolsas a mano en la cocina, el lavadero, el auto o cerca del tacho de basura. Los rollos de papel de cocina, al ser más largos, son mejores para bolsas más grandes.

Para proteger servilletas, repasadores o manteles chicos

Algunas telas se arrugan mucho cuando quedan dobladas por varios días. En esos casos, un rollo de cartón puede servir como base para enrollarlas y guardarlas mejor.

Extendé la servilleta, repasador fino o mantel chico sobre una mesa. Colocá el tubo en un extremo y enrollá la tela alrededor, sin apretar demasiado. Después guardalo en un cajón o en una caja.

Esto ayuda a que la tela no quede tan marcada por los dobleces. También puede servir para guardar retazos de tela, cintas, puntillas o pequeños manteles individuales.

Para armar pequeños semilleros

Los rollos de cartón pueden usarse como semilleros caseros para plantas pequeñas. Primero, colocá varios tubos parados sobre una bandeja o recipiente bajo. Si querés que la tierra no se escape, podés hacer unos cortes en la base y doblar el cartón hacia adentro.

Después rellená cada rollo con tierra liviana, colocá una o dos semillas y cubrí apenas con más tierra, según lo que estés sembrando. Regá con poca agua, solo para humedecer, porque el cartón se ablanda si se moja demasiado.

Cuando la planta crezca y tenga fuerza, podés pasarla a una maceta más grande. Conviene hacerlo antes de que el cartón se desarme por completo. Es una opción simple para empezar semillas sin gastar en bandejas especiales.

Para mantener calzado con forma

Los rollos también pueden ayudar a que algunas zapatillas, botitas livianas o calzado de tela no se aplasten al guardarlos. Solo tenés que colocar uno o dos tubos dentro del calzado, según el tamaño.

Para zapatillas comunes, un rollo de papel higiénico puede alcanzar. Para botas más altas o calzado que necesita más soporte, conviene usar el tubo del papel de cocina, porque es más largo.

No hace falta forzar el cartón. La idea es que sostenga suavemente la forma del calzado mientras está guardado, especialmente si queda apilado o dentro de una caja.

Para hacer envoltorios de regalos pequeños

Los tubos de cartón pueden transformarse en envases simples para regalos chicos. Sirven para caramelos, bijouterie, medias, pañuelos, accesorios pequeños o detalles hechos a mano.

Para armarlos, colocá el regalo dentro del tubo y aplastá suavemente los extremos hacia adentro, formando una especie de cajita. Después podés envolverlo con papel, tela, hilo, cinta o lo que tengas en casa.

Si querés que quede más prolijo, podés pintar el cartón o forrarlo antes de cerrar los extremos. Es una forma económica de preparar un regalo pequeño sin comprar una caja.

Para ordenar lapiceras, pinceles o útiles

Si juntás varios rollos, podés armar un organizador casero para escritorio o manualidades. Pegá los tubos entre sí y apoyalos dentro de una caja baja, una lata grande o una base firme.

Después usalos para separar lapiceras, marcadores, pinceles, tijeras, reglas, brochas pequeñas o herramientas livianas. También podés cortar algunos rollos más bajos para objetos chicos y dejar otros enteros para elementos más largos.

Para que dure más, conviene reforzar la base con cartón grueso y pegar bien cada tubo. Si lo vas a dejar a la vista, podés forrarlo con papel o tela.

Para evitar que los cables de luces se enreden

Las luces de Navidad, guirnaldas o tiras decorativas suelen hacerse un nudo cuando se guardan. Un rollo de cartón puede ayudar a mantenerlas ordenadas.

Enrollá la tira alrededor del tubo, sin tirar fuerte del cable. Si hace falta, hacé un pequeño corte en un extremo del cartón para enganchar la punta y evitar que se suelte. Después guardalo en una caja hasta volver a usarlo.

Este uso también sirve para cordones, sogas finas, cintas o hilos gruesos que se enredan con facilidad.

Tips y consejos

  • Guardá solo los rollos que estén limpios, secos y sin restos de papel pegado.
  • No los uses en lugares con mucha humedad, porque el cartón se ablanda y puede tomar mal olor.
  • Para cortar los rollos, usá una tijera fuerte o cúter con cuidado y apoyado sobre una superficie firme.
  • Si los usás para cables, no los enrolles demasiado ajustados para no dañarlos.
  • Para semilleros, regá poco y siempre sobre una bandeja.
  • Si querés que duren más, podés forrarlos con papel, cinta o tela.
  • No juntes demasiados: guardá una cantidad razonable en un recipiente y renovalos cuando se deterioren.

Antes de tirarlos, vale la pena guardar algunos rollos de cartón en un recipiente limpio.

Ocupan poco espacio y pueden resolver pequeñas tareas de orden, guardado y reutilización dentro de casa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *