Un postre simple pero impactante, con una textura aireada que se derrite en la boca y un sabor intenso a dulce de leche.
Ideal para lucirse sin complicaciones y con un resultado bien vistoso.

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Perfecto para servir frío y sorprender con algo dulce, cremoso y equilibrado.
Ingredientes
- 400 gramos de dulce de leche repostero
- 200 ml de crema de leche bien fría
- 2 claras de huevo
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para el armado y decoración:
- 150 ml de crema de leche extra (para batir)
- 2 cucharadas de azúcar impalpable
- Crocante de maní o praliné (cantidad necesaria)
- Un poco de dulce de leche extra para decorar
Preparación
- Colocá la crema de leche bien fría en un bowl y batila hasta que tome consistencia firme pero sin llegar a manteca. Reservala en la heladera.
- En otro recipiente, batí las claras con una pizca de sal. Cuando empiecen a espumar, agregá el azúcar de a poco y seguí batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante.
- En un bowl amplio, mezclá el dulce de leche con la esencia de vainilla hasta que esté más suave y manejable.
- Incorporá la crema batida al dulce de leche con movimientos envolventes, de a poco, para no perder aire.
- Sumá el merengue en dos partes, integrando también con movimientos suaves para lograr una textura liviana y aireada.
- Llevá la preparación a la heladera por al menos 2 horas para que tome cuerpo.
- Para el armado, colocá la mousse en copas o vasos transparentes, tratando de que se noten bien las ondas y la textura cremosa.
- Batí la crema extra con el azúcar impalpable hasta que esté firme y usala para hacer un copete generoso arriba de cada mousse.
- Terminá con un hilo de dulce de leche por encima y espolvoreá crocante de maní o praliné para darle contraste de textura.
Consejos:
- Usá dulce de leche repostero porque tiene más cuerpo y mantiene mejor la estructura de la mousse.
- La crema tiene que estar bien fría antes de batirla, así logra mejor consistencia.
- No batas de más la crema ni las claras, porque después cuesta integrarlas y podés perder aire.
- Si querés una mousse aún más firme, podés agregarle 1 cucharadita de gelatina sin sabor hidratada.
- Para un toque distinto, podés sumar una base de galletitas trituradas en el fondo del vaso.
- El crocante es clave: aporta contraste y hace que el postre no sea empalagoso.
- Dejalo enfriar bien antes de servir, así la textura queda perfecta y más estable.
Un postre fácil, rendidor y con una presentación que llama la atención desde el primer momento.
Ideal para cualquier ocasión en la que quieras algo dulce sin complicarte demasiado.