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Milhojas de galletas con crema de chocolate y capas crocantes

Un postre armado en capas finas, con galletas doradas que sostienen una crema de chocolate suave y abundante.

Al cortarlo, se ven los pisos bien marcados y el contraste entre lo crocante y lo cremoso.

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Es una receta vistosa, ideal para preparar con tiempo y servir en porciones prolijas.

Ingredientes

Para las galletas:

  • 300 g de harina 0000
  • 120 g de manteca fría
  • 100 g de azúcar impalpable
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 o 2 cucharadas de leche fría, solo si hace falta

Para la crema de chocolate:

  • 300 g de chocolate semiamargo o chocolate con leche
  • 300 ml de crema de leche
  • 2 cucharadas de dulce de leche repostero
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Para decorar:

  • Azúcar impalpable
  • Galletitas pequeñas hechas con la misma masa
  • Chocolate rallado o cacao amargo, opcional

Preparación

  1. Colocá la harina, el azúcar impalpable y la sal en un bowl. Agregá la manteca fría cortada en cubitos y deshacela con la punta de los dedos hasta formar un arenado. La mezcla tiene que quedar suelta, sin pedazos grandes de manteca.
  2. Sumá el huevo y la esencia de vainilla. Uní todo sin amasar de más, solo presionando hasta formar una masa compacta. Si ves que está muy seca y se desgrana demasiado, agregá una cucharada de leche fría. La masa debe quedar firme, lisa y fácil de estirar.
  3. Envolvé la masa y llevala a la heladera durante 30 minutos. Este descanso ayuda a que tome cuerpo y evita que las galletas pierdan forma en el horno.
  4. Estirá la masa sobre una mesada apenas enharinada hasta dejarla fina, de unos 3 o 4 mm de grosor. Cortá 3 rectángulos iguales. Es importante que sean del mismo tamaño para que el milhojas quede parejo al armarlo.
  5. Con los recortes, cortá algunas galletitas pequeñas para decorar la parte superior. Podés hacerlas redondas, en forma de corazón o simplemente pequeños rectángulos. Colocalas en la misma placa, separadas de las capas grandes.
  6. Pasá las piezas de masa a una placa con papel manteca. Pinchá suavemente los rectángulos con un tenedor para que no se inflen demasiado durante la cocción.
  7. Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 10 a 14 minutos, o hasta que los bordes estén apenas dorados. No tienen que quedar oscuras, porque después se pueden endurecer demasiado. Retirá y dejá enfriar por completo.
  8. Para la crema, picá el chocolate y colocalo en un bowl. Calentá la crema de leche hasta que esté bien caliente, pero sin hervir. Volcala sobre el chocolate y dejá reposar 1 minuto.
  9. Mezclá desde el centro hacia afuera hasta lograr una crema lisa. Agregá el dulce de leche repostero y la esencia de vainilla. Revolvé hasta que quede una preparación pareja, cremosa y con buen cuerpo.
  10. Llevá la crema a la heladera hasta que tome consistencia. Tiene que quedar firme para poder colocarla en manga, pero no dura. Si se endurece demasiado, dejala unos minutos a temperatura ambiente y mezclala apenas.
  11. Colocá la crema en una manga con pico rizado o liso. Poné la primera galleta rectangular sobre la fuente donde vas a servir el postre y cubrila con copos de crema de chocolate. No los hagas demasiado altos: tienen que sostener la siguiente capa sin desbordarse.
  12. Apoyá encima la segunda galleta, con cuidado y sin presionar fuerte. Volvé a cubrir con crema, tratando de distribuirla de manera pareja para que el postre no quede inclinado.
  13. Terminá con la tercera galleta y decorá la parte superior con más crema de chocolate. Sumá las galletitas pequeñas y espolvoreá apenas con azúcar impalpable. Si querés, agregá un poco de chocolate rallado o cacao amargo.
  14. Llevá el milhojas a la heladera durante al menos 2 horas antes de servir. El reposo ayuda a que la crema se afirme y las capas se acomoden, sin que las galletas pierdan por completo su textura.

Tips y consejos:

  • La masa no se debe amasar como pan. Solo hay que unir los ingredientes hasta que quede compacta. Si se trabaja demasiado, las galletas pueden quedar duras en vez de delicadas.
  • Las capas deben ser finas, pero resistentes. Si quedan demasiado gruesas, el postre se vuelve pesado y cuesta cortarlo. Si quedan demasiado finas, pueden quebrarse al armarlo.
  • Para que los rectángulos salgan iguales, podés cortar una plantilla de papel manteca y usarla como guía. Eso ayuda a que el milhojas quede más prolijo sin complicarse.
  • La crema de chocolate necesita frío antes del armado. Si está muy blanda, se va a aplastar entre las capas y puede salirse por los costados.
  • No hagas los copos de crema demasiado altos entre las capas. En la parte interna conviene que sean más bajos y anchos, así el postre queda firme y se parece más a un milhojas real.
  • La decoración superior puede ser un poco más marcada, pero sin exagerar. Unos copos de crema, galletitas pequeñas y un toque de azúcar impalpable alcanzan para que se vea vistoso.
  • Si querés un sabor más intenso, usá chocolate semiamargo. Si preferís una crema más dulce, usá chocolate con leche o mitad y mitad.
  • Para cortar porciones más limpias, usá un cuchillo de sierra y hacé movimientos suaves, sin aplastar desde arriba. También ayuda dejarlo 5 minutos fuera de la heladera antes de cortarlo.
  • No lo armes con demasiada anticipación si querés que las capas mantengan algo de crocante. Lo ideal es prepararlo unas horas antes de servirlo, no varios días antes.
  • Si querés una terminación más casera y real, dejá algunas miguitas alrededor y no busques que todos los copos queden idénticos. Eso hace que se vea más natural y tentador.

Este milhojas de galletas queda con tres capas bien marcadas, una crema de chocolate firme y una textura que combina lo crocante con lo cremoso.

Servilo frío, en porciones cuidadas, para que se luzcan bien los pisos del postre.

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