Categorías
Postres, pastelería y cosas dulces

Leche nevada

La leche nevada es un postre clásico, suave y muy casero, hecho con una crema ligera de leche y yemas sobre la que se colocan copos de merengue cocidos.

Tiene una textura delicada, un sabor simple y ese estilo de receta de antes que sigue funcionando por lo rica y rendidora.

Te recomendamos: Compota de manzana

Ingredientes

  • 1 litro de leche
  • 4 huevos
  • 120 gr de azúcar
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 trozo de cáscara de limón
  • 1 cda de maicena
  • Canela, a gusto

🎉 ¡Estamos muy cerca de ser 1.000.000!

En Cocinero.guru estamos a punto de alcanzar 1 millón de seguidores en Facebook y queremos celebrarlo con vos.

Por eso preparamos un recetario GRATIS con 17 de nuestras recetas favoritas.

Ingresá tu correo electrónico y te enviaremos el PDF para que puedas guardarlo y tener todas las recetas a mano.

📩 Dejá tu email y recibí GRATIS el recetario

Preparación

  1. Separá las claras de las yemas y reservá ambas por separado. Es importante que en las claras no quede nada de yema para que puedan batirse correctamente.
  2. Colocá la leche en una olla junto con la mitad del azúcar, la esencia de vainilla y la cáscara de limón.
  3. Llevá a fuego medio y calentá hasta que la leche esté bien caliente, pero sin dejar que hierva de manera fuerte.
  4. Mientras tanto, batí las claras a nieve. Cuando empiecen a ponerse firmes, incorporá parte del azúcar restante de a poco y seguí batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante.
  5. Con ayuda de una cuchara, tomá pequeñas porciones de merengue y colocalas directamente sobre la leche caliente.
  6. Cociná los copos durante unos 20 a 30 segundos de cada lado. Dales vuelta con mucho cuidado para que no se rompan y retiralos con una espumadera.
  7. Reservá los copos de merengue en un plato mientras terminás de preparar la crema.
  8. En otro bowl, mezclá las yemas con el azúcar restante y la maicena hasta conseguir una preparación lisa y sin grumos.
  9. Agregá lentamente un poco de la leche caliente sobre las yemas mientras revolvés de manera constante. Este paso ayuda a evitar que se cocinen de golpe.
  10. Volcá nuevamente toda la mezcla dentro de la olla con la leche y llevá a fuego bajo.
  11. Cociná revolviendo continuamente hasta que la preparación espese apenas. Debe quedar más liviana que una crema pastelera.
  12. Retirá del fuego y sacá la cáscara de limón.
  13. Distribuí la crema en compoteras, vasos o una fuente grande y acomodá los copos de merengue por encima.
  14. Terminá con un poco de canela espolvoreada y llevá a la heladera durante al menos 2 horas antes de servir.

Tips y consejos

  • No dejes que la leche hierva con fuerza cuando cocines el merengue.
  • Los copos no deben ser demasiado grandes porque aumentan ligeramente de tamaño.
  • Agregá la leche caliente a las yemas de a poco y siempre mezclando.
  • La crema debe quedar suave y apenas espesa, no pesada.
  • La cáscara de limón aporta aroma sin modificar demasiado el sabor.
  • Si querés un gusto más marcado a vainilla, podés agregar unas gotas extra al final.
  • Conviene servirla bien fría para que la crema tome mejor cuerpo y el contraste con el merengue sea más agradable.

Queda suave, liviana y con esos copos de merengue que se deshacen apenas los probás.

Es uno de esos postres clásicos que se hacen con pocos ingredientes y siguen teniendo ese sabor casero de siempre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *