La leche nevada es un postre clásico, suave y muy casero, hecho con una crema ligera de leche y yemas sobre la que se colocan copos de merengue cocidos.
Tiene una textura delicada, un sabor simple y ese estilo de receta de antes que sigue funcionando por lo rica y rendidora.

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Ingredientes
- 1 litro de leche
- 4 huevos
- 120 gr de azúcar
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 trozo de cáscara de limón
- 1 cda de maicena
- Canela, a gusto
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Preparación
- Separá las claras de las yemas y reservá ambas por separado. Es importante que en las claras no quede nada de yema para que puedan batirse correctamente.
- Colocá la leche en una olla junto con la mitad del azúcar, la esencia de vainilla y la cáscara de limón.
- Llevá a fuego medio y calentá hasta que la leche esté bien caliente, pero sin dejar que hierva de manera fuerte.
- Mientras tanto, batí las claras a nieve. Cuando empiecen a ponerse firmes, incorporá parte del azúcar restante de a poco y seguí batiendo hasta obtener un merengue firme y brillante.
- Con ayuda de una cuchara, tomá pequeñas porciones de merengue y colocalas directamente sobre la leche caliente.
- Cociná los copos durante unos 20 a 30 segundos de cada lado. Dales vuelta con mucho cuidado para que no se rompan y retiralos con una espumadera.
- Reservá los copos de merengue en un plato mientras terminás de preparar la crema.
- En otro bowl, mezclá las yemas con el azúcar restante y la maicena hasta conseguir una preparación lisa y sin grumos.
- Agregá lentamente un poco de la leche caliente sobre las yemas mientras revolvés de manera constante. Este paso ayuda a evitar que se cocinen de golpe.
- Volcá nuevamente toda la mezcla dentro de la olla con la leche y llevá a fuego bajo.
- Cociná revolviendo continuamente hasta que la preparación espese apenas. Debe quedar más liviana que una crema pastelera.
- Retirá del fuego y sacá la cáscara de limón.
- Distribuí la crema en compoteras, vasos o una fuente grande y acomodá los copos de merengue por encima.
- Terminá con un poco de canela espolvoreada y llevá a la heladera durante al menos 2 horas antes de servir.
Tips y consejos
- No dejes que la leche hierva con fuerza cuando cocines el merengue.
- Los copos no deben ser demasiado grandes porque aumentan ligeramente de tamaño.
- Agregá la leche caliente a las yemas de a poco y siempre mezclando.
- La crema debe quedar suave y apenas espesa, no pesada.
- La cáscara de limón aporta aroma sin modificar demasiado el sabor.
- Si querés un gusto más marcado a vainilla, podés agregar unas gotas extra al final.
- Conviene servirla bien fría para que la crema tome mejor cuerpo y el contraste con el merengue sea más agradable.
Queda suave, liviana y con esos copos de merengue que se deshacen apenas los probás.
Es uno de esos postres clásicos que se hacen con pocos ingredientes y siguen teniendo ese sabor casero de siempre.