Un postre fácil, económico y perfecto para cuando querés algo dulce sin complicarte.
Tiene una textura suave y bien firme, con un sabor intenso a café que combina increíble con el caramelo.

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Ideal para preparar con anticipación y sorprender.
Ingredientes
- 500 ml de leche
- 200 ml de crema de leche
- 100 g de azúcar
- 2 cucharadas de café instantáneo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 10 g de gelatina sin sabor
- 50 ml de agua (para hidratar)
Para el caramelo:
- 120 g de azúcar
- 2 cucharadas de agua
Para la decoración:
- 2 cucharadas de cacao amargo
- 50 g de maní tostado o frutos secos picados
- Un poco de caramelo extra (opcional, para terminar)
Preparación
- En una sartén, colocá el azúcar con el agua y llevá a fuego medio hasta formar un caramelo dorado. Sin revolver, solo moviendo suavemente el recipiente.
- Volcá el caramelo en el molde, cubriendo la base y un poco los bordes. Reservá.
- Hidratá la gelatina con el agua y dejala reposar unos minutos hasta que se active.
- En una cacerola, calentá la leche junto con la crema, el azúcar y el café instantáneo. Mezclá bien hasta integrar todo.
- Cuando esté caliente (sin hervir), agregá la gelatina hidratada y revolvé hasta que se disuelva completamente.
- Sumá la vainilla, mezclá y volcá la preparación en el molde acaramelado.
- Llevá a la heladera durante al menos 4 horas, hasta que esté bien firme.
- Desmoldá pasando un cuchillo por los bordes y girando sobre un plato.
- Ahora viene lo importante para que quede como en la imagen: espolvoreá cacao amargo por toda la superficie.
- Agregá los frutos secos picados por encima para darle ese contraste crocante.
- Terminá con un hilo de caramelo por arriba para lograr ese efecto brillante y tentador.
Consejos:
- El cacao amargo le da un contraste ideal al dulzor del caramelo.
- Podés usar nuez, maní o almendras según lo que tengas.
- Si querés más textura, tostá levemente los frutos secos antes de usarlos.
- Para un acabado más prolijo, aplicá el caramelo final justo antes de servir.
- Este tipo de flan mejora mucho de un día para el otro.
Un postre simple pero con una presentación que impacta, perfecto para cualquier ocasión.