Estos cuadraditos de acelga quedan bien tiernos por dentro y con una capa de queso gratinado en la superficie.
Son una preparación casera, rendidora y con una textura suave, pero firme, para poder cortarlos sin que se desarmen.

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Ingredientes
- 2 atados de acelga
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 3 huevos
- 200 gr de ricota
- 150 gr de mozzarella
- 80 gr de queso rallado
- 3 cdas de harina
- 2 cdas de aceite
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
Preparación
- Lavá bien la acelga y separá las hojas de las pencas más gruesas. Cocinala durante unos minutos en una olla con poca agua, apenas hasta que se ablande.
- Escurrila muy bien y, cuando esté fría, presionala con las manos para retirar la mayor cantidad posible de líquido. Después picala en trozos pequeños.
- Picá la cebolla y los dientes de ajo. Calentá el aceite en una sartén y cocinalos a fuego medio hasta que la cebolla quede transparente y tierna.
- Agregá la acelga picada y cociná unos minutos más, mezclando para que pierda cualquier resto de humedad. Retirá del fuego y dejá entibiar.
- En un bowl grande, colocá la acelga con la cebolla, la ricota, los huevos, la harina y la mitad del queso rallado. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
- Mezclá hasta conseguir una preparación húmeda pero con suficiente cuerpo. Si la acelga estaba bien escurrida, la mezcla no debería quedar líquida.
- Volcá la preparación en una fuente rectangular previamente aceitada y distribuí de manera pareja, procurando que tenga unos 3 o 4 cm de altura.
- Cubrí la superficie con la mozzarella cortada o rallada y terminá con el resto del queso rallado.
- Llevá a horno precalentado a 190 °C durante aproximadamente 30 a 35 minutos, hasta que la preparación esté firme y la superficie tenga un gratinado bien dorado.
- Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de cortar en cuadrados. Esto ayuda a que mantengan mejor la forma.
Tips y consejos
- Es fundamental escurrir bien la acelga para evitar que los cuadraditos queden demasiado húmedos.
- Si la ricota tiene mucho líquido, también conviene dejarla escurrir antes de usarla.
- No agregues demasiada harina: solo debe ayudar a unir la preparación.
- Para un gratinado más intenso, podés mezclar mozzarella con queso pategrás o fontina.
- También se puede reemplazar parte de la acelga por espinaca.
- Dejá reposar la preparación unos minutos después de sacarla del horno antes de cortarla.
El resultado es una preparación bien casera, con mucho sabor a acelga y queso y una superficie dorada que contrasta muy bien con el interior suave.