Preparar pan en casa es una de las experiencias más gratificantes de la cocina.
Con apenas 1 kilo de harina podés obtener más de 35 pancitos individuales, ideales para acompañar las comidas, hacer sándwiches o simplemente disfrutar calentitos con un poco de manteca.

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Su aroma invade la cocina y su textura tierna los convierte en un infaltable de cualquier mesa.
Ingredientes
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1 kilo de harina 000
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40 g de levadura fresca (o 15 g de levadura seca)
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600 ml de agua tibia
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60 ml de aceite de girasol o de oliva
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1 cucharada de azúcar
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1 cucharada de sal
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1 huevo (opcional, para pincelar y dar brillo)
Preparación
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En un bol, disolvé la levadura en el agua tibia junto con el azúcar. Dejá reposar 10 minutos hasta que se forme espuma.
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En un recipiente grande, colocá la harina y la sal, hacé un hueco en el centro e incorporá la mezcla de levadura y el aceite.
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Amasá bien hasta lograr una masa lisa y suave. Si es necesario, agregá un poco más de harina o agua para ajustar la textura.
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Formá un bollo, tapalo con un paño limpio y dejalo descansar en un lugar cálido durante 1 hora, hasta que duplique su volumen.
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Desgasificá la masa y dividila en pequeñas porciones iguales (aproximadamente 35 a 40 bolitas).
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Armá pancitos redondos o alargados y acomodalos en una placa para horno ligeramente aceitada o cubierta con papel manteca.
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Dejalos reposar 20 minutos más para que leven nuevamente.
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Si querés darles brillo, pincelalos con huevo batido antes de hornear.
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Cociná en horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos, hasta que estén dorados y suenen huecos al golpearlos en la base.
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Dejalos enfriar sobre una rejilla para que conserven su textura crocante por fuera y esponjosa por dentro.
Consejos:
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Podés espolvorearlos con semillas de sésamo, amapola o girasol antes de hornear para darles un toque especial.
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Si querés pancitos más aireados, agregá una cucharada extra de azúcar para potenciar la levadura.
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Se pueden congelar una vez cocidos: solo hay que calentarlos unos minutos en el horno antes de comer.
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Para una versión más rústica, reemplazá parte de la harina común por harina integral.
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Si preferís un sabor más intenso, podés incorporar hierbas secas como orégano o romero a la masa.
Con esta receta sencilla y rendidora, vas a poder preparar más de 35 panes caseros individuales con 1 kilo de harina, perfectos para tener siempre listos y acompañar cualquier comida.