Esta tortilla de acelga queda dorada por fuera, húmeda por dentro y con una textura firme para poder cortarla en porciones sin que se desarme.
Es una receta casera, rendidora y muy sabrosa, ideal para resolver una comida completa con pocos ingredientes.

Te recomendamos: Cómo hacer empanadas caprese al horno
Bien hecha, se sirve caliente o tibia y queda perfecta acompañada con ensalada, arroz, puré o simplemente sola.
Ingredientes
- 1 atado grande de acelga
- 5 huevos
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 2 cucharadas de queso rallado
- 2 cucharadas de pan rallado, opcional
- 1 cucharada de perejil picado
- Sal a gusto
- Pimienta negra a gusto
- 1 pizca de nuez moscada, opcional
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cucharadita de manteca, opcional
Preparación
- Lavá muy bien la acelga, separando las hojas para quitar cualquier resto de tierra. Si los tallos están tiernos, podés usarlos picados chiquitos; si están muy grandes o fibrosos, conviene reservarlos para otra preparación.
- Cociná la acelga en una olla con apenas agua o al vapor durante pocos minutos, solo hasta que las hojas se ablanden. No hace falta hervirla demasiado porque después va a seguir cocinándose dentro de la tortilla.
- Escurrí la acelga y dejala enfriar unos minutos. Después presioná bien con las manos o con una cuchara contra un colador para quitar el exceso de agua. Este paso es importante para que la tortilla quede húmeda, pero no aguada.
- Picá la acelga bien fina y reservá. Cuanto más pareja esté cortada, mejor se va a integrar con los huevos y más prolija va a quedar la tortilla al cortarla.
- Picá la cebolla y el ajo. Calentá una sartén con una cucharada de aceite y saltealos a fuego medio hasta que la cebolla quede transparente y apenas dorada. Esto le da más sabor a la preparación y evita que quede gusto fuerte a cebolla cruda.
- En un bowl grande, batí los huevos con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada si querés darle un sabor más clásico. No hace falta batir demasiado, solo romper bien la liga.
- Agregá la acelga picada, la cebolla salteada, el ajo, el queso rallado y el perejil. Mezclá bien hasta que todo quede distribuido de manera pareja.
- Si notás que la mezcla está demasiado floja o con mucha humedad, sumá una o dos cucharadas de pan rallado. No debe quedar seca, solo con un poco más de cuerpo para que se pueda cocinar bien.
- Calentá una sartén antiadherente con una cucharada de aceite y, si querés, una cucharadita de manteca. Cuando esté caliente, volcá la mezcla y emparejá la superficie con una cuchara.
- Cociná a fuego bajo durante 8 a 12 minutos, hasta que los bordes se vean firmes y la base esté dorada. Es mejor cocinarla despacio para que el centro llegue a tomar consistencia sin quemarse por abajo.
- Para darla vuelta, apoyá un plato grande sobre la sartén, girá con cuidado y deslizá nuevamente la tortilla para cocinar el otro lado. Cociná unos minutos más hasta que quede dorada y firme.
- Retirala del fuego y dejala reposar 5 minutos antes de cortar. Ese descanso ayuda a que mantenga mejor la forma y a que la humedad interna se asiente sin largar líquido.
Tips y consejos:
- Escurrir bien la acelga es lo más importante para que la tortilla no quede aguada. Aunque parezca poca cantidad después de cocinarla, si conserva demasiada agua puede arruinar la textura final.
- No cocines la acelga de más. Con unos minutos alcanza, porque si se pasa queda demasiado blanda y pierde color.
- El pan rallado es opcional, pero ayuda cuando la mezcla quedó muy húmeda. Usalo en poca cantidad para no secar la tortilla.
- Si querés que quede más alta, usá una sartén más chica. Si preferís una tortilla más fina, elegí una sartén más amplia.
- Cocinala a fuego bajo. Si el fuego está fuerte, se dora rápido por fuera pero puede quedar cruda o demasiado blanda en el centro.
- El queso rallado aporta sabor y ayuda a darle mejor cuerpo. También podés sumar cubitos chicos de queso fresco bien escurrido, pero sin exagerar para que no largue demasiado líquido.
- Si te cuesta darla vuelta, podés terminar la cocción en horno. Usá una sartén apta para horno o pasá la mezcla a una fuente aceitada y cociná hasta que esté firme y dorada.
- Para servirla más vistosa, agregá un poco de perejil picado por encima o acompañala con hojas frescas de acelga, ensalada simple o tomates condimentados.
- Se puede comer caliente, tibia o fría. Para recalentarla, conviene usar sartén o horno bajo para que recupere textura sin ponerse gomosa.
- También podés prepararla con acelga que haya sobrado de otra comida, siempre que esté bien escurrida y sin demasiado líquido.
Esta tortilla de acelga casera queda sabrosa, firme y con el interior tierno, sin necesidad de complicarse.
Con una buena cocción y la acelga bien escurrida, se logra una preparación simple, económica y muy rendidora para cualquier comida.