Las torrejas de acelga son una receta clásica, económica y perfecta para resolver una comida simple.
Quedan doradas por fuera, tiernas por dentro y con mucho sabor si se condimentan bien.

Te recomendamos: Cómo hacer bastones salados de hojaldre y queso
Son ideales para aprovechar acelga fresca y preparar algo casero sin complicarse demasiado.
Ingredientes
- 1 atado grande de acelga
- 2 huevos
- 100 gramos de harina común
- 50 gramos de queso rallado
- 1 cebolla chica
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Nuez moscada a gusto, opcional
- Perejil picado a gusto, opcional
- Aceite para cocinar
Preparación
- Lavá muy bien las hojas de acelga para quitar cualquier resto de tierra. Separá las pencas más gruesas si querés una textura más suave, o usalas bien picadas si preferís aprovechar todo.
- Cociná la acelga en agua hirviendo durante pocos minutos, solo hasta que las hojas estén tiernas. También podés cocinarla al vapor para que conserve mejor el color y no absorba tanta agua.
- Escurrí muy bien la acelga y dejala entibiar. Después apretala con las manos o con un repasador limpio para retirar la mayor cantidad posible de líquido. Este paso es importante para que las torrejas no queden aguadas.
- Picá la acelga bien fina y reservá. Aparte, picá la cebolla y el ajo en trozos pequeños.
- En una sartén con apenas un poco de aceite, salteá la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes y perfumados. No hace falta dorarlos demasiado, solo suavizarlos para que aporten mejor sabor.
- En un bowl grande, colocá la acelga picada, la cebolla salteada, el ajo, los huevos, el queso rallado, la harina y el polvo de hornear.
- Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada si te gusta. Mezclá todo hasta obtener una preparación húmeda pero con cuerpo, capaz de sostenerse al tomar porciones con una cuchara.
- Si la mezcla queda demasiado líquida, agregá un poco más de harina. Si queda muy seca, sumá un huevo extra o apenas un chorrito de leche.
- Calentá una sartén con una capa fina de aceite. Cuando esté caliente, colocá porciones de la mezcla con una cuchara y aplastalas apenas para darles forma de torreja.
- Cocinalas a fuego medio hasta que estén doradas de un lado. Luego dalas vuelta con cuidado y cociná del otro lado hasta que queden firmes, doradas y bien cocidas por dentro.
- Retiralas y apoyalas sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Servilas calientes, tibias o incluso frías, según prefieras.
Tips y consejos
- Escurrí muy bien la acelga: si queda con demasiada agua, la mezcla se afloja y las torrejas pueden romperse al cocinarlas.
- No pongas el fuego demasiado fuerte: si el aceite está muy caliente, se doran rápido por fuera pero pueden quedar crudas por dentro.
- Sumá queso para más sabor: el queso rallado ayuda a dar cuerpo, aporta sal y deja una textura más sabrosa.
- Usá poca aceite si las querés más livianas: se pueden cocinar en sartén antiadherente con apenas una base de aceite.
- Probá variantes simples: podés agregar zanahoria rallada, cebolla de verdeo, morrón picado o un poco de ricota para cambiar la textura.
- Recalentalas en sartén u horno: así recuperan mejor la textura dorada que si las calentás en microondas.
Estas torrejas de acelga son una opción práctica, rendidora y muy fácil de adaptar con lo que tengas en casa.
Con una buena cocción y la acelga bien escurrida, quedan doradas, sabrosas y perfectas para acompañar cualquier comida.