Estas rosquitas quedan doradas, crocantes por fuera y tiernas en el centro, con un sabor intenso a queso.
Se preparan sin levadura y son una opción fácil para acompañar una infusión o servir como bocadito salado.

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Ingredientes
- 300 gr de harina 0000
- 120 gr de queso parmesano rallado
- 100 gr de manteca fría
- 1 huevo
- 80 ml de leche
- 2 cditas de polvo de hornear
- 1 cdita de sal
- ½ cdita de pimienta
- ½ cdita de pimentón dulce, opcional
- 1 huevo batido para pincelar
- 30 gr de queso parmesano rallado para terminar
Preparación
- Precalentar el horno a 180 °C y cubrir una placa con papel manteca o enmantecarla ligeramente.
- Colocar en un bowl la harina, el polvo de hornear, la sal, la pimienta y el pimentón.
- Agregar la manteca fría cortada en cubos y deshacerla con las puntas de los dedos hasta obtener una mezcla parecida a migas gruesas.
- Incorporar los 120 gr de queso parmesano rallado y mezclar para distribuirlo de manera pareja.
- Añadir el huevo y la leche de a poco. Unir con una espátula y luego con las manos hasta formar una masa suave.
- No amasar demasiado. La masa debe quedar unida y manejable, pero sin volverse elástica.
- Envolverla y llevarla a la heladera durante 20 minutos para que tome consistencia.
- Dividir la masa en porciones pequeñas. Formar tiras de aproximadamente 15 cm de largo y unir sus extremos, presionando suavemente para crear las rosquitas.
- Colocarlas sobre la placa dejando un poco de separación entre cada una.
- Pincelar la superficie con huevo batido y espolvorear el parmesano restante.
- Hornear entre 18 y 22 minutos, hasta que estén bien doradas en la superficie y ligeramente tostadas en la base.
- Retirar del horno y dejar reposar durante 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla.
- Esperar a que se enfríen un poco antes de servir, ya que al bajar la temperatura terminan de adquirir una textura más firme y crocante.
Tips y consejos
- Usar parmesano recién rallado mejora mucho el sabor y el dorado.
- La manteca debe estar fría para que las rosquitas mantengan una textura más quebradiza y liviana.
- No agregar toda la leche de una sola vez. La cantidad puede variar ligeramente según la harina.
- Si la masa queda pegajosa, sumar apenas un poco de harina. Agregar demasiado puede dejarlas secas.
- Presionar bien la unión de cada rosquita para evitar que se abra durante el horneado.
- Para un sabor más intenso, se puede agregar ½ cdita de ajo en polvo u orégano seco.
- No hornearlas en exceso. Deben quedar doradas, pero no demasiado oscuras.
- Guardadas en un recipiente hermético, se mantienen en buen estado durante 3 días.
El resultado son unas rosquitas caseras, sabrosas y muy fáciles de preparar, con una superficie dorada y todo el aroma del parmesano.