Los morrones en escabeche son una conserva casera muy sabrosa para tener lista en la heladera y servir con carnes, tostadas, picadas o ensaladas.
Quedan tiernos, brillantes y con ese sabor intenso del ajo, el laurel y el aceite que mejora con el reposo.

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Ingredientes
- 4 morrones rojos grandes
- 4 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- 150 ml de vinagre de alcohol o de vino
- 150 ml de agua
- 120 ml de aceite
- 1 cdita de sal
- 1 cdita de azúcar
- 1 cdita de granos de pimienta
- 1/2 cdita de orégano seco, opcional
Preparación
- Lavá bien los morrones, secalos y colocalos enteros sobre una placa para horno. Cocinalos a horno fuerte, dándolos vuelta cada tanto, hasta que la piel se vea tostada y arrugada.
- Retiralos del horno y ponelos en un recipiente tapado durante 10 minutos. Ese vapor ayuda a aflojar la piel y hace que sea mucho más fácil pelarlos.
- Pelá los morrones con cuidado, retirales las semillas y cortalos en tiras medianas. No hace falta que queden perfectas; lo importante es que sean cómodas para servir.
- Cortá los ajos en láminas no muy finas. Si preferís un sabor más suave, podés dejarlos enteros o apenas aplastados.
- En una olla colocá el vinagre, el agua, la sal, el azúcar, las hojas de laurel y los granos de pimienta. Llevá a fuego medio y dejá hervir durante 3 o 4 minutos.
- Agregá las tiras de morrón y el ajo. Cociná todo junto durante 5 minutos a fuego bajo, solo para que los sabores se integren y los morrones tomen mejor el escabeche.
- Apagá el fuego y sumá el aceite. Mezclá suavemente para no romper demasiado las tiras de morrón.
- Pasá la preparación a un frasco limpio, seco y resistente al calor. Acomodá los morrones con el ajo, el laurel y la pimienta, y cubrí con el líquido de cocción.
- Dejá enfriar a temperatura ambiente, tapá el frasco y llevá a la heladera. Lo ideal es esperar al menos 24 horas antes de consumirlos para que tomen más sabor.
Tips y consejos
- Elegí morrones carnosos, firmes y de color rojo intenso. Los morrones más gruesos quedan mejor porque después de asarlos mantienen una textura más tierna y agradable.
- No los peles bajo el chorro de agua. Aunque parece más rápido, el agua puede arrastrar parte del sabor del morrón asado. Es mejor retirar la piel con los dedos o con ayuda de un papel de cocina.
- El ajo puede cambiar bastante el resultado final. Si lo cortás en láminas, el sabor queda más marcado; si lo usás entero, queda más suave y menos invasivo.
- El aceite se agrega al final para que conserve mejor su textura y cubra bien los morrones. No hace falta hervirlo durante mucho tiempo.
- Si querés un escabeche más suave, podés usar mitad vinagre de alcohol y mitad vinagre de manzana. El sabor queda menos fuerte y más redondo.
- No llenes el frasco con los morrones apretados de cualquier manera. Conviene acomodarlos en capas para que el líquido llegue bien a todos lados.
- Guardalos siempre cubiertos por el líquido. Si alguna tira de morrón queda seca en la parte superior, puede perder textura y conservarse peor.
- Para servirlos, quedan muy bien sobre pan tostado, con queso, en sándwiches, como guarnición de carnes o junto a papas hervidas.
- Si querés un sabor más intenso, podés sumar una pizca de ají molido o unas hojitas de tomillo. No hace falta usar mucho, porque el morrón y el ajo ya tienen bastante presencia.
- En heladera se conservan bien varios días en un frasco limpio y cerrado. Si buscás guardarlos por más tiempo fuera de la heladera, hace falta esterilizar frascos y seguir un proceso seguro de conserva.
- Antes de consumir, revisá siempre el olor, el color y la textura. Si el líquido se ve turbio de forma extraña, hay gas, mal olor o moho, no conviene comerlos.
Con el reposo, los morrones quedan más sabrosos y se impregnan mejor del ajo, el laurel y la pimienta.
Es una preparación simple, rendidora y perfecta para tener algo casero listo para sumar a cualquier comida.