Estos mini rollitos combinan berenjena dorada, jamón y queso fundido en una preparación simple y muy sabrosa.
Quedan tiernos por dentro, con los bordes apenas tostados y el queso bien derretido.

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Ingredientes
- 2 berenjenas grandes
- 200 gr de jamón cocido
- 200 gr de mozzarella o queso tybo
- 2 cdas de aceite de oliva
- 1 cdita de orégano
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Perejil picado, opcional
Preparación
- Lavar las berenjenas y cortarlas a lo largo en láminas finas, de aproximadamente 4 a 5 mm.
- Colocar las láminas sobre una fuente, espolvorearlas con un poco de sal y dejarlas reposar durante 15 minutos.
- Secarlas con papel de cocina para retirar el exceso de humedad.
- Calentar una plancha o sartén amplia con una pequeña cantidad de aceite.
- Cocinar las láminas de berenjena durante 1 a 2 minutos de cada lado, hasta que estén flexibles y apenas doradas.
- Retirarlas y dejarlas entibiar.
- Colocar sobre cada lámina una porción de jamón cocido y un bastón de queso.
- Espolvorear con un poco de orégano y pimienta.
- Enrollar cada lámina desde uno de los extremos, procurando que el relleno quede bien contenido.
- Acomodar los rollitos en una fuente apenas aceitada, con el cierre hacia abajo.
- Llevar a horno precalentado a 200 °C durante 10 a 15 minutos, hasta que el queso esté bien fundido y la berenjena termine de dorarse.
- Retirar del horno y dejar reposar un par de minutos antes de servir.
- Terminar con un poco de perejil picado o una pizca extra de orégano si se desea.
Tips y consejos
- Elegí berenjenas firmes y de tamaño parecido para obtener láminas más parejas.
- No cortes las láminas demasiado finas porque pueden romperse al enrollarlas.
- Cocinarlas previamente hace que queden flexibles y evita que se desarmen.
- No hace falta usar demasiado aceite; la berenjena absorbe bastante con facilidad.
- Usá un queso que funda bien y que no libere demasiado líquido.
- No coloques demasiado relleno para poder cerrar bien cada rollito.
- Si alguno tiende a abrirse, podés sujetarlo con un palillo y retirarlo antes de servir.
- También se pueden gratinar unos minutos al final para que la superficie quede más dorada.
- Servidos calientes, el queso mantiene mejor su textura fundida.
Recién salidos del horno quedan suaves, jugosos y con el queso bien cremoso en el centro.
Son una opción práctica para picar y funcionan muy bien cuando querés algo salado sin recurrir a masas o frituras.