El manjar blanco de leche es un dulce tradicional de textura espesa, suave y cremosa, preparado mediante una cocción lenta.
Su sabor acaramelado combina especialmente bien con las nueces y la canela, convirtiéndolo en una delicia para servir en copas individuales.

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Ingredientes
Para el manjar blanco:
- 1 litro de leche entera
- 250 g de azúcar
- 100 ml de crema de leche
- 40 g de maicena
- 1 rama de canela
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
Para decorar:
- 80 g de nueces picadas
- 1/2 cdita de canela molida
Preparación
- Colocar 800 ml de leche en una cacerola amplia de fondo grueso, agregar el azúcar y la rama de canela, y mezclar suavemente hasta integrar.
- Llevar la cacerola a fuego medio y revolver durante los primeros minutos para que el azúcar se disuelva completamente sin adherirse al fondo.
- Reducir el fuego cuando la leche comience a calentarse y mantener una cocción suave, evitando que hierva de manera intensa.
- Cocinar durante aproximadamente 45 a 60 minutos, revolviendo con frecuencia y prestando especial atención al fondo y los bordes de la cacerola.
- Observar cómo la leche comienza a reducirse lentamente y adquiere un color beige cada vez más intenso, acompañado de un aroma ligeramente acaramelado.
- Retirar la rama de canela cuando la preparación haya reducido y tenga un color dorado claro.
- Disolver la maicena en los 200 ml de leche fría restantes, mezclando con un tenedor o batidor de mano hasta eliminar todos los grumos.
- Incorporar la mezcla de maicena a la cacerola en forma de hilo, revolviendo constantemente para distribuirla de manera uniforme.
- Agregar la crema de leche y continuar mezclando a fuego bajo hasta que todos los ingredientes estén completamente integrados.
- Cocinar durante 4 a 6 minutos adicionales, revolviendo sin detenerse, hasta conseguir una consistencia espesa, cremosa y uniforme.
- Comprobar la textura levantando una pequeña cantidad con una espátula: el manjar blanco debe caer lentamente y conservar durante unos instantes los pliegues que se forman en la superficie.
- Incorporar la esencia de vainilla y la pizca de sal, mezclando suavemente para terminar de equilibrar los sabores.
- Retirar la cacerola del fuego y dejar reposar durante aproximadamente 5 minutos, revolviendo ocasionalmente para evitar que se forme una película en la superficie.
- Distribuir el manjar blanco todavía tibio entre cuatro o cinco compoteras de vidrio, procurando colocar cantidades similares en cada recipiente.
- Alisar suavemente la superficie con una espátula pequeña o realizar movimientos circulares para formar ondas naturales sobre la crema.
- Dejar enfriar las compoteras a temperatura ambiente durante unos minutos y llevarlas a la heladera durante un mínimo de 2 horas.
- Picar las nueces en trozos pequeños e irregulares, procurando conservar algunos pedacitos más grandes para aportar una textura crocante.
- Retirar las compoteras de la heladera y distribuir una pequeña cantidad de nueces picadas sobre el centro de cada porción.
- Espolvorear con una pizca de canela molida, dejando parte de la superficie cremosa visible para destacar su color acaramelado.
- Servir frío o ligeramente fresco, directamente en las compoteras, para disfrutar de su textura suave y su contraste con las nueces.
Tips y consejos
- Leche entera: permite conseguir una preparación con mayor cuerpo y un sabor más intenso.
- Cacerola de fondo grueso: ayuda a distribuir el calor de manera uniforme y reduce el riesgo de que la leche se adhiera.
- Cocción lenta: es importante para desarrollar el sabor acaramelado característico sin quemar la preparación.
- Revolver con frecuencia: evita que se formen grumos y permite conseguir una textura homogénea.
- Maicena: incorporarla previamente disuelta en leche fría ayuda a espesar el manjar blanco de manera uniforme.
- Cantidad de azúcar: puede ajustarse ligeramente según el dulzor deseado, aunque también influye en el sabor final.
- Crema de leche: aporta una consistencia más sedosa y un acabado suave.
- Consistencia: el manjar blanco se espesa un poco más al enfriarse, por lo que conviene retirarlo del fuego cuando todavía esté cremoso.
- Nueces tostadas: calentarlas brevemente en una sartén seca permite intensificar su aroma antes de picarlas.
- Presentación: utilizar compoteras transparentes permite apreciar el color dorado y las ondas naturales de la crema.
- Conservación: guardar en la heladera, bien tapado, durante un máximo de 3 días.
La paciencia de su cocción se recompensa con una crema de sabor profundo, acompañada por el contraste delicado de las nueces.