Categorías
Recetas de Comidas

Cómo hacer lasagna casera de carne y queso

La lasagna casera de carne y queso es una de esas comidas potentes que rinden mucho y quedan perfectas para compartir.

Con capas de masa casera, salsa de carne, salsa blanca y queso derretido, sale bien jugosa, gratinada y con ese sabor de comida hecha en casa que siempre tienta.

Te recomendamos: Cómo hacer ñoquis caseros con salsa rosa: suaves, cremosos y llenos de sabor

Ingredientes

Para la masa casera:

  • 400 gr de harina 0000
  • 4 huevos
  • 1 cdita de sal
  • 1 cda de aceite, opcional
  • Harina extra para estirar

Para la salsa de carne:

  • 700 gr de carne picada
  • 2 cdas de aceite
  • 1 cebolla grande picada
  • 1/2 morrón rojo picado
  • 2 dientes de ajo picados
  • 600 gr de tomate triturado o puré de tomate
  • 2 cdas de extracto de tomate, opcional
  • 1 cdita de pimentón
  • 1 cdita de orégano
  • 1 hoja de laurel, opcional
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • 1 cdita de azúcar, opcional

Para la salsa blanca:

  • 60 gr de manteca
  • 60 gr de harina
  • 700 ml de leche
  • Sal a gusto
  • Pimienta a gusto
  • Nuez moscada a gusto

Para armar:

  • 400 gr de mozzarella
  • 150 gr de queso rallado
  • Aceite o manteca para la fuente

Preparación

  1. Colocá la harina sobre la mesada o en un bowl amplio, hacé un hueco en el centro y agregá los huevos, la sal y el aceite si querés una masa un poco más suave.
  2. Empezá a unir los ingredientes desde el centro hacia afuera, incorporando la harina de a poco hasta formar una masa. Si al principio parece seca, seguí trabajando unos minutos antes de agregar líquido, porque los huevos tardan en integrarse bien.
  3. Amasá durante 8 a 10 minutos, hasta lograr una masa lisa y firme. Después formá un bollo, tapalo con un repasador limpio o film y dejalo descansar 30 minutos para que sea más fácil de estirar.
  4. Dividí la masa en varias partes y estirala bien fina sobre la mesada enharinada. Podés usar palote o máquina para pastas. La idea es que las láminas queden finas, pero no tan transparentes que se rompan al manipularlas.
  5. Cortá las láminas del tamaño aproximado de la fuente que vas a usar. Si quedan un poco más chicas o más grandes, no pasa nada, porque después se acomodan por capas.
  6. Herví abundante agua con sal y cociná las láminas de masa durante 1 o 2 minutos, solo para darles una precocción. Retiralas con cuidado y pasalas por agua fría para cortar la cocción.
  7. Acomodá las láminas precocidas sobre un repasador limpio, separadas entre sí, para que no se peguen mientras preparás el resto.
  8. Para la salsa de carne, calentá el aceite en una olla o sartén amplia y rehogá la cebolla con el morrón hasta que estén tiernos.
  9. Agregá el ajo picado y cociná unos segundos, cuidando que no se queme. Sumá la carne picada y mezclá bien para desarmarla mientras se cocina.
  10. Cociná la carne hasta que cambie de color y empiece a dorarse apenas. Condimentá con sal, pimienta, pimentón, orégano y la hoja de laurel si vas a usar.
  11. Agregá el tomate triturado, el extracto de tomate si querés una salsa más intensa y una cdita de azúcar si el tomate está muy ácido. Mezclá bien y cociná a fuego bajo durante 25 a 30 minutos, hasta que la salsa quede sabrosa y no demasiado líquida.
  12. Para la salsa blanca, derretí la manteca en una olla a fuego medio. Agregá la harina y mezclá durante 1 minuto para formar una pasta suave, sin dejar que se queme.
  13. Incorporá la leche de a poco, mezclando constantemente con batidor de mano o cuchara de madera para evitar grumos.
  14. Cociná hasta que la salsa espese y quede cremosa. Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada. No la dejes demasiado espesa, porque en el horno se seca un poco más.
  15. Aceitá o enmantecá una fuente para horno y colocá una capa fina de salsa de carne en la base. Esto ayuda a que la primera capa de masa no se pegue ni quede seca.
  16. Colocá una capa de masa, cubrí con salsa de carne, agregá un poco de salsa blanca y sumá mozzarella. Repetí el armado en capas hasta completar la fuente.
  17. En la última capa, cubrí con salsa blanca, un poco de salsa de carne, mozzarella y abundante queso rallado para que gratine bien.
  18. Llevá la lasagna a horno medio-fuerte durante 25 a 35 minutos, hasta que esté bien caliente por dentro y la superficie se vea dorada y burbujeante.
  19. Retirá la fuente del horno y dejala reposar 10 minutos antes de cortar. Este paso es importante para que las capas se acomoden y las porciones salgan más prolijas.
  20. Serví la lasagna caliente, con un poco más de queso rallado por encima si te gusta. Queda perfecta como plato principal porque es abundante, rendidora y muy completa.

Tips y consejos

  • Para que la lasagna quede bien jugosa, la salsa de carne no debe estar seca. Tiene que quedar espesa, pero con suficiente humedad para que la masa absorba sabor durante el horneado.
  • La masa casera conviene estirarla fina. Si queda muy gruesa, la lasagna se vuelve pesada y las capas pierden delicadeza. Si queda demasiado fina, puede romperse al hervirla, por eso hay que buscar un punto intermedio.
  • No saltees el descanso de la masa. Es un paso simple, pero ayuda mucho a que se relaje y sea más fácil de estirar sin que se encoja.
  • La precocción de la masa debe ser corta. No hace falta cocinarla por completo, porque después termina de hacerse en el horno con las salsas. Si la hervís demasiado, puede romperse al armar.
  • Si las láminas se pegan entre sí después de hervirlas, es porque quedaron demasiado juntas. Lo mejor es apoyarlas separadas sobre un repasador limpio apenas se retiran del agua.
  • La salsa blanca no debe quedar como una pasta dura. Para lasagna conviene una salsa cremosa y fluida, porque se reparte mejor entre las capas y ayuda a que el resultado final sea más suave.
  • Si querés un relleno más sabroso, podés mezclar carne picada común con un poco de carne de cerdo picada. Aporta más sabor y jugosidad, aunque con carne vacuna sola también queda muy rica.
  • No armes capas demasiado cargadas. Es mejor hacer varias capas parejas que poner mucho relleno en una sola, porque así la lasagna se cocina mejor y se corta con más facilidad.
  • La mozzarella se puede rallar o cortar en láminas finas. Si la cortás muy gruesa, puede derretirse de manera despareja y dejar partes con demasiado queso acumulado.
  • El reposo después del horno es clave. Si cortás la lasagna apenas sale, las capas pueden desarmarse y la salsa se va hacia los costados. Con 10 minutos de descanso queda más firme y prolija.
  • Para una cubierta más dorada, podés llevar la fuente unos minutos a la parte alta del horno al final de la cocción. Hay que vigilarla de cerca para que el queso se gratine sin quemarse.
  • Si querés prepararla con anticipación, podés armarla unas horas antes y guardarla tapada en la heladera. Al momento de hornear, quizá necesite unos minutos extra porque entra fría al horno.
  • También se puede congelar ya armada, antes o después de hornear. Conviene hacerlo en una fuente apta para freezer y bien tapada para que no tome olor.
  • Para recalentar porciones, lo mejor es usar horno bajo o sartén tapada a fuego suave. El microondas sirve, pero puede ablandar demasiado la masa y calentar de forma desigual.
  • Si querés una versión más completa, podés sumar jamón cocido, espinaca salteada o berenjenas grilladas entre algunas capas. Lo importante es que los ingredientes extra no larguen demasiada agua.
  • Para que quede con más sabor casero, dejá cocinar bien la salsa de carne. Una salsa apurada queda más ácida y menos sabrosa; en cambio, con unos minutos extra a fuego bajo se vuelve más intensa y rica.

La lasagna casera de carne y queso lleva varios pasos, pero cada uno suma para lograr un plato abundante y delicioso.

Con masa casera, buena salsa y un gratinado dorado, queda perfecta para una comida familiar bien rendidora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *