Esta sopa de la longevidad es una receta caliente, nutritiva y muy completa, ideal para sumar verduras, legumbres y pasta en un solo plato.
Tiene un caldo sabroso con tomate, ingredientes coloridos y una textura bien casera que la vuelve rendidora y reconfortante.

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Es perfecta para preparar en una olla grande y servir bien caliente con queso rallado por encima.
Ingredientes
- 1 cebolla grande
- 2 dientes de ajo
- 2 zanahorias
- 1 rama de apio
- 1 zucchini chico
- 1 taza de espinaca, acelga o kale picado
- 1 taza de porotos cocidos, pueden ser blancos, colorados o una mezcla
- 1 taza de garbanzos cocidos, opcional
- 1 taza de pasta corta, tipo dedalitos, coditos o municiones grandes
- 2 tomates maduros picados o 1 taza de tomate triturado
- 1 cucharada de extracto de tomate, opcional
- 1 litro y medio de caldo de verduras o agua caliente
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 pizca de orégano
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Aceite de oliva o aceite común, cantidad necesaria
- Perejil fresco picado
- Queso rallado para servir
Preparación
- Picá la cebolla, el ajo, las zanahorias, el apio y el zucchini en cubitos chicos. La idea es que todos los ingredientes queden de un tamaño parecido para que se cocinen parejo y entren bien en cada cucharada.
- En una olla grande, agregá un chorrito de aceite y llevá a fuego medio. Sumá la cebolla con una pizca de sal y cociná durante unos minutos, hasta que se vuelva transparente y empiece a soltar aroma.
- Incorporá el ajo picado, la zanahoria y el apio. Mezclá bien y cociná entre 4 y 5 minutos, revolviendo cada tanto. Este paso ayuda a formar una base más sabrosa para la sopa.
- Agregá el zucchini, el pimentón, el orégano y la hoja de laurel. Revolvé durante unos segundos para que los condimentos se integren con las verduras, cuidando que el pimentón no se queme.
- Sumá el tomate picado o triturado y, si querés un sabor más intenso, agregá también el extracto de tomate. Cociná unos minutos hasta que el tomate se ablande y la preparación tome un color más profundo.
- Incorporá el caldo caliente o el agua. Mezclá, tapá parcialmente la olla y dejá cocinar a fuego medio bajo durante 15 minutos, para que las verduras empiecen a ponerse tiernas y el caldo tome sabor.
- Agregá los porotos cocidos y los garbanzos si los vas a usar. Mezclá con cuidado para que no se rompan demasiado. Cociná unos 8 minutos más, así las legumbres se calientan bien y absorben parte del sabor del caldo.
- Sumá la pasta corta directamente en la olla. Revolvé para que no se pegue en el fondo y cociná el tiempo indicado en el paquete. Si la sopa se espesa demasiado, agregá un poco más de caldo o agua caliente.
- Cuando la pasta esté casi lista, incorporá la espinaca, acelga o kale picado. Cociná apenas 2 o 3 minutos, hasta que las hojas se ablanden pero conserven buen color.
- Probá y ajustá sal y pimienta. Apagá el fuego, dejá reposar la sopa unos minutos y serví bien caliente con perejil fresco picado y queso rallado por encima.
Tips y consejos:
- Para que quede más sabrosa, usá caldo casero o prepará una base con verduras antes de agregar el agua.
- Si querés una sopa más espesa, podés pisar una parte de los porotos dentro de la olla. Eso le da más cuerpo sin necesidad de agregar crema.
- La pasta conviene cocinarla al final para que no se pase ni absorba demasiado líquido.
- Si la vas a guardar para otro día, podés cocinar la pasta aparte y agregarla al servir, así la sopa mantiene mejor textura.
- Las legumbres ya cocidas hacen que la receta sea más rápida, pero también podés usar porotos remojados y cocidos previamente.
- El queso rallado al final suma sabor y combina muy bien con el caldo de tomate y las verduras.
- Podés variar las verduras según lo que tengas: papa, zapallo, chauchas o arvejas también quedan muy bien.
- Para una versión más liviana, reducí la cantidad de pasta y aumentá las verduras de hoja.
- Si querés darle más aroma, agregá unas hojas de albahaca fresca al final de la cocción.
- La sopa queda mejor si reposa unos minutos antes de servir, porque los sabores se integran y el caldo toma más cuerpo.
Servila bien caliente, con bastante queso rallado y un poco de perejil fresco por encima.
Es una sopa completa, colorida y rendidora, ideal para una comida casera que reconforta y alimenta sin complicaciones.