Este guiso es de esos platos que reconfortan desde el primer bocado. Tiene una base de porotos bien tiernos, una salsa sabrosa y trozos de carne que se cocinan hasta quedar suaves y jugosos.
Es ideal para una comida completa, rendidora y llena de sabor.

Te recomendamos: Cómo hacer carré de cerdo a la mostaza al horno con verduras
Ingredientes
- 500 g de porotos blancos (remojados desde la noche anterior)
- 800 g de carne en trozos (puede ser roast beef, falda o similar)
- 1 cebolla grande
- 3 dientes de ajo
- 1/2 morrón
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cucharada de pimentón
- 1 cucharadita de comino (opcional)
- 2 cucharadas de tomate triturado
- Sal y pimienta a gusto
- 1 hoja de laurel
- Agua o caldo cantidad necesaria
- Perejil fresco para terminar
Preparación
- Escurrí los porotos que dejaste en remojo y colocarlos en una olla con agua limpia. Cocinalos hasta que estén tiernos, pero sin que se deshagan. Reservalos con un poco de su líquido.
- Cortá la carne en trozos medianos y salpimentalos. En una olla grande, calentá el aceite y sellá la carne a fuego fuerte hasta que esté bien dorada por fuera. Retirala y reservá.
- En la misma olla, agregá la cebolla picada y cociná unos minutos hasta que esté transparente. Sumá el ajo picado y el morrón en cubos chicos.
- Incorporá el tomate triturado y cociná un par de minutos para integrar los sabores.
- Volvé a colocar la carne en la olla junto con los jugos que soltó.
- Agregá los porotos cocidos junto con un poco del líquido de cocción. Mezclá bien.
- Condimentá con pimentón, comino, laurel, sal y pimienta.
- Sumá caldo o agua hasta cubrir apenas la preparación.
- Cociná a fuego medio-bajo durante 40 a 50 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y se integren bien los sabores.
- Probá y ajustá la sal si hace falta. La textura final debe ser espesa, con los porotos bien ligados a la salsa.
- Apagá el fuego y dejá reposar unos minutos antes de servir.
- Terminá con perejil fresco picado por encima.
Tips y consejos:
- El remojo previo de los porotos es fundamental para que se cocinen de manera pareja y no queden duros.
- Sellar bien la carne al principio le aporta mucho más sabor al plato final.
- No agregues demasiado líquido al final de la cocción. Este tipo de guiso queda mejor cuando la salsa está más bien espesa.
- Si querés un sabor más profundo, podés agregar un chorrito de vino durante la cocción del sofrito.
- El reposo mejora mucho el resultado. Como muchos guisos, al día siguiente queda incluso más sabroso.
- Podés ajustar la textura aplastando algunos porotos dentro de la olla para espesar naturalmente la preparación.
- El perejil fresco al final le da un contraste ideal y levanta todos los sabores.
Es un plato clásico, simple y muy rendidor, perfecto para compartir y disfrutar sin complicaciones.