Los grisines de queso y semillas son una preparación casera de masa fina y crocante, con el sabor del queso y una combinación de semillas que aporta textura.
Se elaboran con ingredientes sencillos y permiten conseguir bastones dorados que se conservan muy bien durante varios días.

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Ingredientes
Para la masa:
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400 gr de harina 000
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7 gr de levadura seca o 20 gr de levadura fresca
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180 ml de agua tibia, aproximadamente
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40 ml de aceite de oliva
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100 gr de queso rallado
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1 cdita de azúcar
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8 gr de sal fina
Para terminar:
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1 huevo batido
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2 cdas de semillas de sésamo
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2 cdas de semillas de girasol
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1 cda de semillas de chía
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1 cda de semillas de lino
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30 gr de queso rallado
Preparación
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Colocar la harina en un bowl amplio. Agregar la levadura, el azúcar y la sal, y mezclar para distribuir los ingredientes.
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Incorporar el aceite de oliva y el agua tibia de a poco. Mezclar hasta formar una masa y comenzar a amasar sobre una superficie limpia.
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Agregar los 100 gr de queso rallado y continuar amasando durante aproximadamente 8 a 10 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica. Si resulta demasiado seca, añadir una pequeña cantidad adicional de agua.
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Formar un bollo, colocarlo en un bowl ligeramente aceitado y cubrirlo. Dejar levar durante aproximadamente 1 hora, o hasta que aumente notablemente su volumen.
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Mezclar en un recipiente las semillas de sésamo, girasol, chía y lino. Reservar.
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Una vez que la masa haya levado, desgasificarla suavemente y estirarla sobre una superficie apenas enharinada hasta formar un rectángulo de aproximadamente 5 mm de grosor.
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Distribuir una parte de las semillas y del queso rallado sobre la masa. Presionar suavemente con el palo de amasar para que se adhieran.
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Cortar tiras de aproximadamente 1,5 cm de ancho y 20 a 25 cm de largo. Tomar cada tira por los extremos y estirarla ligeramente. Si se desea, realizar una pequeña torsión para darles una forma más rústica.
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Acomodar los grisines sobre una bandeja con papel manteca, dejando una separación entre ellos. Cubrir y dejar descansar durante 15 minutos.
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Precalentar el horno a 190 °C. Pintar los grisines con huevo batido y distribuir por encima el resto de las semillas y el queso rallado.
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Hornear durante aproximadamente 18 a 25 minutos, según el grosor, hasta que estén dorados y firmes. Si se desean más crocantes, bajar la temperatura a 160 °C y continuar la cocción durante 5 a 8 minutos adicionales.
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Retirar del horno y dejar enfriar por completo sobre una rejilla antes de guardar.
Tips y consejos
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La cantidad de agua puede variar ligeramente según la harina y el tipo de queso utilizado. La masa debe quedar flexible, pero no demasiado pegajosa.
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Utilizar un queso rallado de sabor intenso, como reggianito o parmesano, permite conseguir grisines más sabrosos.
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No conviene agregar demasiada harina durante el amasado, ya que puede endurecer la masa.
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Para que las semillas se adhieran mejor, se pueden presionar suavemente sobre la masa antes de cortar las tiras.
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Mantener un grosor similar en todos los grisines ayuda a conseguir una cocción pareja.
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Si se desean grisines especialmente crocantes, conviene estirarlos más finos y prolongar unos minutos la cocción a temperatura baja.
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El queso rallado puede dorarse rápidamente, por lo que es importante controlar el horno durante los últimos minutos.
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Dejar enfriar completamente antes de guardar evita que la humedad ablande los grisines.
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Conservar en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante aproximadamente una semana. Si pierden crocancia, se pueden llevar unos minutos a horno bajo.
El aroma del queso recién horneado y el toque de las semillas hacen que estos grisines sean una alternativa casera que vale la pena preparar.
También permiten variar los condimentos y encontrar distintas combinaciones con una misma masa.