Si te gustan los postres livianos, frescos y con sabor a fruta, estas dos versiones de mousse son para vos.
Ambas se preparan en pocos pasos, sin horno, y son ideales para disfrutar bien frías en cualquier momento del día.

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Ingredientes
Para el mousse de mango tropical:
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1 mango grande maduro
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½ taza de crema de leche
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2 cucharadas de azúcar
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½ cucharadita de gelatina sin sabor (opcional)
Para el mousse de frutilla con yogur:
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1 taza de frutillas frescas
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1 yogur natural o de frutilla (125 g)
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2 cucharadas de azúcar
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½ taza de crema de leche
Preparación
Mousse de mango tropical:
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Pelá el mango, quitale el carozo y procesá la pulpa hasta obtener un puré bien suave.
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En un bol, batí la crema de leche con el azúcar hasta que quede espesa, pero no dura.
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Si querés que el mousse quede más firme, hidratá la gelatina en una cucharada de agua, disolvela a baño maría o en el microondas, y agregala al puré de mango.
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Incorporá el puré (con o sin gelatina) a la crema batida, con movimientos envolventes para no perder aire.
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Serví en vasitos individuales y llevá a la heladera por al menos 2 horas.
Mousse de frutilla con yogur:
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Lavá bien las frutillas y procesalas junto con el azúcar hasta obtener una salsa espesa.
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En un bol, mezclá ese puré con el yogur natural o de frutilla.
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Batí la crema de leche por separado hasta que esté firme.
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Uní la crema con la mezcla de frutilla y yogur usando movimientos suaves.
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Distribuí en copas o vasitos y enfriá en la heladera hasta que tome cuerpo.
Consejos:
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En el mousse de mango, es clave usar una fruta bien madura para que tenga sabor intenso y dulzor natural. Si el mango está algo fibroso, colá el puré para una textura más fina.
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La gelatina es opcional, pero si querés que el mousse conserve mejor la forma o lo vas a desmoldar, ayuda mucho.
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En la mousse de frutilla, podés reemplazar el yogur por yogur griego para una textura más cremosa o usar frutillas congeladas si no hay frescas.
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Agregar un toque de ralladura de limón a cualquiera de las dos preparaciones realza los sabores sin complicaciones.
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Decorá con cubitos de fruta fresca, menta, o un chorrito de salsa de frutilla o mango antes de servir para un acabado más vistoso.
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Se pueden preparar con anticipación y conservar en la heladera por hasta 2 días en frascos o recipientes bien cerrados.
Dos opciones ligeras, sabrosas y refrescantes, perfectas para los días calurosos o como broche de oro para cualquier comida.