Los cuadraditos de membrillo con masa arenada combinan una base mantecosa, un relleno abundante de dulce de membrillo y una cobertura crocante de migas doradas.
Una receta casera con una textura tierna y ligeramente quebradiza.

Te recomendamos: Cómo hacer Peras al Vino Tinto con Crema de Vainilla
Ingredientes
Para la masa arenada:
- 350 gr de harina 0000
- 150 gr de manteca fría
- 120 gr de azúcar
- 1 huevo
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
Para el relleno:
- 500 gr de dulce de membrillo
- 3 a 4 cdas de agua
Para la cobertura arenada:
- 120 gr de harina 0000
- 80 gr de manteca fría
- 70 gr de azúcar
Preparación
- Colocar la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la sal en un bowl amplio. Mezclar para distribuir los ingredientes secos de manera uniforme.
- Agregar la manteca fría cortada en cubitos y trabajar con las yemas de los dedos hasta formar una mezcla arenosa, con migas pequeñas y algunos grumos más grandes.
- Incorporar el huevo y la esencia de vainilla. Mezclar suavemente hasta que la preparación comience a unirse, evitando amasar demasiado para conservar una textura quebradiza.
- Distribuir la masa sobre la base de un molde rectangular de aproximadamente 20 × 30 cm, previamente enmantecado o cubierto con papel manteca. Presionar con los dedos hasta formar una capa pareja.
- Llevar el molde a la heladera durante 15 minutos mientras se prepara el relleno.
- Cortar el dulce de membrillo en cubitos y colocarlo en una cacerola pequeña junto con el agua. Calentar a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta conseguir una pasta espesa, suave y fácil de extender.
- Retirar el molde de la heladera y distribuir el membrillo tibio sobre la masa, utilizando una espátula para formar una capa uniforme que llegue hasta los bordes.
- Mezclar en otro bowl la harina y el azúcar de la cobertura. Incorporar la manteca fría y frotar con los dedos hasta conseguir migas irregulares, sin formar una masa compacta.
- Esparcir el arenado sobre toda la superficie del membrillo, dejando algunos grumos más grandes para conseguir una cobertura con diferentes texturas. No presionar las migas contra el relleno.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 35 a 40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y los bordes de la base comiencen a tomar color.
- Retirar del horno y dejar enfriar completamente dentro del molde. Una vez frío, cortar en cuadrados del tamaño deseado utilizando un cuchillo de hoja lisa.
Tips y consejos
- Manteca bien fría: Es fundamental para conseguir el arenado característico. Si comienza a ablandarse demasiado mientras trabajás, llevá la preparación unos minutos a la heladera.
- No amasar en exceso: La base debe mantenerse tierna y quebradiza. Trabajarla demasiado puede hacer que quede más dura.
- Consistencia del membrillo: El relleno debe quedar espeso y untable, no líquido. Agregá el agua de a poco para evitar que humedezca demasiado la masa.
- Cobertura crocante: Conviene formar migas de distintos tamaños. Las más pequeñas se doran rápidamente, mientras que los grumos grandes aportan una textura más mantecosa.
- Cocción pareja: Ubicá el molde en la parte central del horno. Si la superficie se dora demasiado rápido, podés reducir ligeramente la temperatura.
- Enfriado completo: El membrillo necesita recuperar firmeza después del horneado. Cortarlo mientras todavía está caliente puede hacer que el relleno se desplace.
- Conservación: Guardá los cuadraditos en un recipiente hermético durante 3 días en un lugar fresco o hasta una semana en la heladera.
- Congelación: Podés congelarlos individualmente, bien envueltos, durante aproximadamente 2 meses.
La masa mantecosa y el membrillo se combinan con una cobertura crocante que hace que cada bocado resulte irresistible.