La carne al horno con papas, batatas y cebolla es una comida clásica, abundante y perfecta para servir en una mesa familiar.
Queda dorada por fuera, bien cocida por dentro y acompañada con verduras tiernas, caramelizadas y llenas de sabor.

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Ingredientes
Para la carne:
- 1,2 kg de carne para horno (las mejores opciones son roast beef, paleta, tapa de asado, colita de cuadril, cuadrada o peceto)
- 3 cdas de aceite
- 2 dientes de ajo picados
- 1 cda de mostaza opcional
- 1 cdita de pimentón dulce
- 1 cdita de orégano
- 1/2 cdita de ají molido opcional
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
Para las verduras:
- 4 papas medianas
- 2 batatas medianas
- 2 cebollas grandes
- 2 cdas de aceite
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- 1/2 cdita de pimentón dulce opcional
Para la cocción:
- 150 ml de caldo, agua o vino blanco
- 1 hoja de laurel opcional
Preparación
- Sacá la carne de la heladera unos 20 minutos antes de cocinarla para que no entre tan fría al horno. Secala apenas con papel de cocina.
- En un bowl chico, mezclá el aceite con el ajo picado, la mostaza, el pimentón, el orégano, el ají molido, sal y pimienta.
- Untá la carne con esa mezcla por todos lados, masajeando bien para que quede cubierta. Si podés, dejala reposar unos minutos mientras preparás las verduras.
- Pelá las papas y las batatas, y cortalas en trozos medianos. Pelá las cebollas y cortalas en gajos grandes, para que se doren sin desaparecer durante la cocción.
- Colocá la carne en el centro de una fuente para horno. Alrededor, acomodá las papas, las batatas y las cebollas. Rociá las verduras con aceite, sal, pimienta y un poco de pimentón si querés darles más color.
- Agregá el caldo, agua o vino blanco en la base de la fuente, sin tirarlo directamente sobre la carne para no barrer los condimentos.
- Llevá a horno precalentado a 200 °C durante 20 minutos, para que la carne empiece a dorarse bien por fuera.
- Bajá la temperatura a 180 °C y continuá la cocción durante 50 a 70 minutos más, según el tamaño y el grosor de la carne. Cada tanto, bañá la superficie con los jugos de la fuente.
- Si las verduras se doran demasiado rápido, movelas un poco y cubrí la fuente apenas con papel aluminio. Si falta líquido en la base, agregá un chorrito de agua caliente.
- Cuando la carne esté bien cocida y las verduras tiernas, retirala del horno y dejala reposar 10 minutos antes de cortarla. Ese descanso ayuda a que conserve mejor sus jugos.
- Cortá la carne en rodajas gruesas y servila con las papas, batatas y cebollas doradas alrededor. Podés sumar por encima un poco del jugo de cocción de la fuente.
Tips y consejos
- Para esta receta funcionan muy bien cortes como roast beef, paleta, tapa de asado, colita de cuadril, cuadrada o peceto. Algunos quedan más tiernos y otros más firmes, pero todos pueden salir sabrosos si se cocinan con tiempo y se dejan reposar antes de cortar.
- El primer golpe de horno fuerte ayuda a dorar la carne y darle mejor color. Después conviene bajar la temperatura para que se cocine de forma pareja y no quede seca por fuera antes de terminar de cocinarse por dentro.
- Las papas y batatas tienen que cortarse en trozos medianos. Si las cortás demasiado chicas, pueden romperse o quemarse; si quedan muy grandes, tal vez necesiten más tiempo que la carne.
- La cebolla queda mejor en gajos grandes porque se carameliza y aporta dulzor al jugo de cocción. Si la picás muy chica, puede quemarse o deshacerse demasiado rápido.
- No conviene pinchar la carne muchas veces durante la cocción. Lo mejor es moverla con pinzas o espátula, y bañarla con el jugo de la fuente para mantenerla más sabrosa.
- Si querés una carne más jugosa, podés cubrir la fuente con papel aluminio durante parte de la cocción y destaparla al final para dorar. Esto ayuda especialmente con cortes más grandes o más magros.
- El líquido de la fuente no debe ser excesivo. La idea es que ayude a formar jugo y evitar que se queme la base, pero sin hervir la carne ni las verduras. Si hay demasiado líquido, el resultado puede quedar más parecido a un hervido que a un horneado.
- Si sobra, guardá la carne cortada con un poco de su jugo para que no se seque. Se puede conservar en la heladera durante 2 o 3 días y recalentar en horno bajo o sartén tapada, agregando un chorrito de agua si hace falta.
Esta carne al horno queda dorada, sabrosa y acompañada por verduras bien tiernas.
Es una receta simple, clásica y rendidora, ideal para una comida completa sin complicarse.