Estos bocaditos de pretzel combinan una masa suave y esponjosa con una superficie dorada y ligeramente crocante.
Su relleno de cheddar fundido los convierte en una opción ideal para disfrutar como snack o acompañar un almuerzo.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de harina 000
- 280 ml de agua tibia
- 7 g de levadura seca o 20 g de levadura fresca
- 40 g de manteca derretida
- 1 cda de azúcar
- 1 cdita de sal
Para el relleno:
- 250 g de queso cheddar en bloque
Para el baño de bicarbonato:
- 1 litro de agua
- 3 cdas de bicarbonato de sodio
Para la cobertura:
- 1 huevo
- 1 cda de agua
- Sal gruesa o sal entrefina a gusto
Preparación
- Colocar el agua tibia en un recipiente, agregar la levadura y el azúcar, mezclar suavemente y dejar reposar durante 10 minutos hasta que aparezcan pequeñas burbujas en la superficie.
- Incorporar la harina en un bowl grande y distribuir la sal de manera uniforme.
- Agregar la mezcla de levadura y la manteca derretida, que debe estar tibia y no caliente.
- Mezclar con una cuchara hasta que los ingredientes comiencen a integrarse y se forme una masa blanda.
- Pasar la masa a una mesada ligeramente enharinada y amasar durante 8 a 10 minutos, hasta conseguir una textura lisa, elástica y fácil de trabajar.
- Formar un bollo, colocarlo en un recipiente apenas aceitado y cubrirlo con un repasador limpio.
- Dejar levar durante aproximadamente 1 hora, o hasta que la masa duplique su volumen.
- Cortar el queso cheddar en cubitos de aproximadamente 2 cm y reservarlos en la heladera mientras se prepara la masa.
- Retirar la masa del recipiente y presionarla suavemente sobre la mesada para eliminar el exceso de aire.
- Dividir la masa en aproximadamente 24 porciones similares y formar pequeños bollitos.
- Aplastar cada porción con los dedos hasta conseguir un disco de masa de unos 7 cm de diámetro, dejando el centro ligeramente más grueso que los bordes.
- Colocar un cubito de cheddar en el centro de cada disco, procurando que quede suficiente masa alrededor para envolverlo completamente.
- Levantar los bordes hacia el centro y unirlos con los dedos, presionando firmemente para cerrar cualquier abertura.
- Girar cada bocadito dejando la unión hacia abajo y darle una forma ligeramente redondeada, sin apretar demasiado para evitar que el queso atraviese la masa.
- Acomodar los bocaditos sobre una bandeja ligeramente enharinada y dejarlos reposar durante 10 minutos mientras se prepara el baño de bicarbonato.
- Precalentar el horno a 200 °C y preparar una bandeja grande con papel manteca ligeramente aceitado.
- Colocar un litro de agua en una olla amplia y llevarla a hervor. Agregar lentamente el bicarbonato de sodio, teniendo cuidado porque puede producir bastante espuma.
- Reducir ligeramente el fuego para mantener un hervor suave y colocar tres o cuatro bocaditos por vez dentro del agua.
- Cocinar durante 20 a 30 segundos, moviéndolos suavemente si fuera necesario para que toda la superficie entre en contacto con el agua.
- Retirar los bocaditos con una espumadera, dejar escurrir el exceso de agua y acomodarlos sobre la bandeja preparada, manteniendo cierta separación entre ellos.
- Repetir el procedimiento con todas las porciones, procurando no dejarlas demasiado tiempo dentro del agua para evitar que pierdan su forma.
- Batir el huevo con una cucharada de agua y pincelar suavemente la parte superior de cada bocadito.
- Espolvorear una pequeña cantidad de sal gruesa o entrefina sobre las superficies, distribuyéndola sin exagerar.
- Llevar al horno durante 12 a 15 minutos, hasta que los bocaditos estén bien inflados y presenten un color marrón dorado intenso, característico de los pretzels.
- Retirar del horno y dejar reposar durante 3 a 5 minutos para que el queso fundido se asiente ligeramente y no esté excesivamente caliente al comerlos.
- Colocar los bocaditos sobre una tabla de madera o una fuente amplia y abrir uno por la mitad para mostrar el interior esponjoso y el cheddar derretido.
Tips y consejos
- Cheddar en bloque: es preferible al queso en fetas porque resulta más sencillo de envolver y mantener dentro de la masa.
- Relleno frío: conservar los cubitos de cheddar en la heladera hasta utilizarlos ayuda a que mantengan su forma durante el armado.
- Cierre de la masa: presionar bien todas las uniones evita que el queso se escape durante el baño de bicarbonato y el horneado.
- Porciones parejas: preparar bocaditos de tamaño similar permite que se cocinen uniformemente.
- Baño de bicarbonato: es fundamental para conseguir el color característico de los pretzels y una superficie ligeramente firme.
- Hervor suave: el agua no debe burbujear violentamente porque podría abrir las uniones de la masa.
- Tiempo de inmersión: entre 20 y 30 segundos es suficiente para tratar la superficie sin cocinar completamente la masa.
- Sal gruesa: colocar apenas unos granitos sobre cada bocadito aporta el contraste salado típico de esta preparación.
- Horneado: retirarlos cuando tengan un dorado intenso, procurando que los bordes no se sequen demasiado.
- Presentación: abrir uno de los bocaditos cuando todavía esté tibio permite apreciar el cheddar cremoso y la miga suave.
- Conservación: pueden guardarse en un recipiente cerrado en la heladera durante 2 o 3 días y recalentarse unos minutos en el horno.
Perfectos para compartir recién horneados, estos pequeños bocados sorprenden con su corteza característica y un corazón de cheddar irresistible.