El chipá guazú es una preparación tradicional paraguaya que combina choclo, queso y cebolla en una mezcla suave y sabrosa.
Su superficie dorada y su interior húmedo lo convierten en una excelente opción para el almuerzo.

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Ingredientes
Para el chipá guazú:
- 600 g de granos de choclo fresco (aproximadamente 6 choclos grandes)
- 250 g de queso fresco o queso cremoso
- 100 g de queso rallado
- 3 huevos
- 2 cebollas medianas
- 150 ml de leche
- 50 g de manteca
- 2 cdas de aceite
- 1 cdita de sal
- Pimienta negra a gusto
Para la cobertura:
- 50 g de queso rallado
- 1 cda de manteca para enmantecar la fuente
Preparación
- Pelar los choclos, retirar las barbas y desgranar cuidadosamente con un cuchillo, deslizando la hoja desde la parte superior hacia la base de cada mazorca.
- Separar aproximadamente un tercio de los granos de choclo y reservarlos enteros para conseguir una textura con pequeños trocitos visibles en el interior.
- Colocar los granos restantes en una licuadora o procesadora junto con la leche y procesar brevemente hasta obtener una preparación espesa, sin dejarla completamente líquida.
- Pelar las cebollas y cortarlas en cubitos pequeños para que se integren de manera uniforme durante la cocción.
- Calentar la manteca junto con el aceite en una sartén amplia y agregar las cebollas picadas.
- Cocinar a fuego medio durante 8 a 10 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que estén tiernas y ligeramente transparentes, sin necesidad de dorarlas demasiado.
- Retirar la sartén del fuego y dejar que las cebollas se enfríen durante unos minutos antes de incorporarlas a la preparación.
- Colocar los huevos en un recipiente grande y batirlos ligeramente con un tenedor o batidor de mano hasta integrar las claras y las yemas.
- Incorporar el choclo procesado, los granos enteros reservados y las cebollas cocidas junto con la manteca de la sartén.
- Mezclar suavemente hasta distribuir todos los ingredientes y conseguir una preparación húmeda, espesa y de color amarillo.
- Cortar el queso fresco en cubitos pequeños y agregarlos a la mezcla junto con los 100 gramos de queso rallado.
- Condimentar con sal y pimienta negra a gusto, teniendo en cuenta que los quesos también aportan sal a la preparación.
- Revolver con una cuchara de madera para integrar los ingredientes sin deshacer completamente los cubitos de queso.
- Precalentar el horno a 180 °C y enmantecar una fuente rectangular de aproximadamente 20 × 25 cm, procurando cubrir bien la base y los laterales.
- Volcar la preparación dentro de la fuente y distribuirla de manera uniforme con una espátula, manteniendo un grosor parejo.
- Espolvorear los 50 gramos de queso rallado sobre toda la superficie para conseguir una capa gratinada y dorada durante el horneado.
- Llevar al horno durante 40 a 50 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada, los bordes comiencen a despegarse ligeramente y el centro se encuentre firme.
- Comprobar la cocción moviendo suavemente la fuente: el centro debe mantenerse estable, aunque el interior conserve su humedad característica.
- Retirar del horno y dejar reposar durante 10 a 15 minutos para que el chipá guazú tome consistencia y resulte más sencillo cortarlo.
- Cortar en porciones cuadradas y servir con una espátula ancha, procurando mantener cada pieza entera y mostrar el interior cremoso con granos de choclo y queso.
Tips y consejos
- Choclo fresco: es ideal para conseguir un sabor más intenso y una textura naturalmente húmeda.
- Choclo en lata: también puede utilizarse, pero es importante escurrirlo muy bien y reducir ligeramente la cantidad de leche si fuera necesario.
- Procesado parcial: reservar algunos granos enteros permite obtener una textura más interesante y similar a la de la imagen.
- Queso cremoso: aporta suavidad y pequeños sectores de queso fundido dentro de cada porción.
- Cebolla bien cocida: saltearla previamente ayuda a conseguir un sabor más dulce y equilibrado.
- Consistencia de la mezcla: debe ser espesa y húmeda, pero no excesivamente líquida.
- Fuente adecuada: una fuente mediana permite conseguir porciones altas sin prolongar demasiado el tiempo de cocción.
- Superficie dorada: el queso rallado favorece la formación de una capa gratinada y sabrosa.
- Tiempo de reposo: esperar unos minutos antes de cortar ayuda a que las porciones mantengan su forma sin perder humedad.
- Conservación: puede guardarse en la heladera durante 3 días, bien tapado, y recalentarse en horno moderado.
Cada porción reúne el dulzor natural del choclo con la suavidad del queso y una superficie gratinada que invita a repetir.