La carbonada criolla es un guiso bien completo, sabroso y rendidor, ideal para una cena de olla con mucho sabor.
Combina carne tierna, verduras, zapallo, papa y choclo en una salsa espesa que se va formando durante la cocción.

Te recomendamos: Cómo hacer papas rellenas gratinadas con carne y queso
Es una receta simple, bien casera y perfecta para servir con pan.
Ingredientes
- 700 g de carne para guiso cortada en cubos
- 2 cdas de aceite
- 1 cebolla grande
- 1 diente de ajo
- 1 morrón rojo chico
- 2 zanahorias
- 2 papas medianas
- 300 g de zapallo o calabaza
- 1 batata chica, opcional
- 1 choclo cortado en ruedas o 1 taza de granos de choclo
- 1 tomate grande rallado o 200 g de tomate triturado
- 1 cda de extracto de tomate, opcional
- 700 ml de caldo de carne o verduras, aproximadamente
- 1 hoja de laurel
- 1 cdta de pimentón dulce
- 1 pizca de comino, opcional
- Sal a gusto
- Pimienta negra a gusto
- Perejil picado para terminar
Preparación
- Cortá la carne en cubos medianos y retirale el exceso de grasa si hiciera falta. Picá la cebolla, el ajo y el morrón. Pelá las papas, el zapallo, la zanahoria y la batata, y cortalos en cubos parejos para que se cocinen de forma uniforme.
- Calentá el aceite en una olla grande a fuego medio-alto. Agregá la carne y dorala por todos sus lados. No hace falta cocinarla por completo en este paso; la idea es sellarla para que tome color y deje sabor en el fondo de la olla.
- Cuando la carne esté dorada, sumá la cebolla, el ajo y el morrón. Cociná durante unos minutos, revolviendo con cuchara de madera, hasta que las verduras se ablanden y la cebolla se vea transparente.
- Incorporá el tomate rallado o triturado y el extracto de tomate. Mezclá bien para levantar todo el fondo de cocción. Agregá el pimentón, el laurel, una pizca de comino si te gusta, sal y pimienta. Cociná 3 o 4 minutos para que la salsa empiece a tomar cuerpo.
- Sumá la zanahoria y cubrí con caldo caliente. Bajá un poco el fuego, tapá la olla y dejá cocinar durante 25 a 30 minutos, hasta que la carne empiece a ponerse más tierna.
- Agregá las papas, la batata, el zapallo y el choclo. Mezclá con cuidado para no romper demasiado las verduras. Si hace falta, sumá un poco más de caldo, pero sin cubrir de más: la carbonada tiene que quedar jugosa y espesa, no como una sopa.
- Cociná a fuego medio-bajo durante 25 a 30 minutos más, revolviendo cada tanto. El zapallo va a empezar a deshacerse un poco y eso ayuda a espesar la preparación de manera natural.
- Probá y ajustá la sal y la pimienta. Si la carne ya está tierna y las verduras cocidas, apagá el fuego y dejá reposar la carbonada unos minutos antes de servir. Ese descanso ayuda a que los sabores se acomoden mejor.
- Serví en platos hondos o cazuelas, con un poco de perejil picado por arriba. Acompañá con pan si querés aprovechar bien la salsa.
Tips y consejos:
- Para que la carne quede más sabrosa, dorala bien antes de agregar las verduras. Ese primer paso marca mucho la diferencia en el sabor final.
- Usá una olla de fondo grueso si tenés, porque ayuda a cocinar parejo y evita que la preparación se pegue cuando empieza a espesar.
- El zapallo o la calabaza son importantes porque aportan color, sabor y textura. Una parte se puede deshacer durante la cocción y eso deja la carbonada más cremosa.
- No agregues todo el caldo de golpe. Conviene ir controlando la cantidad para que quede con cuerpo y no demasiado líquida.
- Si querés una carbonada más intensa, podés sumar una cucharadita de extracto de tomate. Da color y profundidad sin complicar la receta.
- La batata es opcional, pero queda muy bien porque aporta un toque apenas dulce que combina con la carne y el zapallo.
- El choclo puede ir en ruedas o desgranado. En ruedas queda más rústico y visual; desgranado se integra mejor en cada cucharada.
- Si la preparación queda muy líquida al final, cocinala unos minutos destapada para que reduzca. Si queda muy espesa, agregá un chorrito de caldo caliente.
- Como muchos guisos, queda todavía más sabrosa después de reposar. Se puede preparar con anticipación y recalentar a fuego bajo, revolviendo con cuidado.
Queda abundante, bien casera y con una salsa llena de sabor.
Es una de esas comidas de olla que se disfrutan con calma y rinden muy bien para compartir.