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Brownie de chocolate con crumble de avena: cremoso y ¡sin azúcar!

Este brownie de chocolate con crumble de avena es una opción simple, intensa y muy tentadora para preparar algo dulce sin usar azúcar común.

La base queda húmeda y compacta, el centro bien chocolatoso y la avena aporta una textura crocante que lo hace distinto.

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Es ideal para cortar en cuadrados y servir como postre, merienda o bocado dulce.

Ingredientes

  • 250 gramos de manteca
  • 4 cucharadas y media de eritritol
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 300 gramos de avena arrollada
  • 300 gramos de chocolate amargo para repostería sin azúcar

Preparación

  1. Colocá la manteca en una olla o sartén amplia y llevala a fuego bajo. Dejala derretir lentamente, sin que llegue a hervir fuerte ni se queme. La idea es que quede líquida y suave para poder mezclarla bien con la avena.
  2. Agregá el eritritol y la esencia de vainilla. Mezclá durante uno o dos minutos para que el endulzante se integre con la manteca. No hace falta que quede completamente disuelto, pero sí bien repartido.
  3. Sumá la avena arrollada y mezclá con una cuchara o espátula. Cociná a fuego bajo durante unos minutos, revolviendo seguido, hasta que la avena absorba la manteca y tome una textura más húmeda y apenas tostada. Tiene que quedar una mezcla arenosa, brillante y con buen aroma.
  4. Separá la preparación de avena en dos partes. Una parte va a ser la base y la otra va a funcionar como crumble para cubrir la superficie.
  5. Forrá un molde cuadrado o rectangular con papel manteca. Volcá la mitad de la mezcla de avena en la base y presioná bien con una cuchara o con la base de un vaso. Es importante compactarla para que después los cuadrados no se desarmen al cortarlos.
  6. Picá el chocolate amargo y derretilo a baño María o en microondas, en tandas cortas, mezclando cada vez para que no se queme. Tiene que quedar liso, brillante y cremoso.
  7. Volcá el chocolate derretido sobre la base de avena y extendelo de manera pareja con una espátula. Tratá de cubrir toda la superficie para que cada porción tenga una buena capa de chocolate.
  8. Cubrí con el resto de la avena, distribuyéndola por encima sin aplastarla demasiado. La idea es que quede una cubierta rústica, tipo crumble, con partes más sueltas y otras apenas compactas.
  9. Llevá el molde a la heladera durante al menos 2 horas, o hasta que el chocolate esté firme y la preparación se pueda cortar bien.
  10. Una vez frío, desmoldá con cuidado y cortá en cuadrados. Si querés que se vean más prolijos, usá un cuchillo grande y pasalo por agua caliente antes de cada corte.

Tips y consejos:

  • Para que realmente sea sin azúcar, usá chocolate amargo sin azúcar agregada. Si usás un chocolate común, la receta va a seguir siendo rica, pero ya no sería completamente sin azúcar.
  • La avena arrollada tradicional da mejor textura que la instantánea, porque mantiene más cuerpo y queda más crocante.
  • No cocines la avena a fuego fuerte. La manteca puede quemarse rápido y darle un sabor amargo.
  • Si querés un resultado más cremoso, no hagas una capa de chocolate demasiado fina. Conviene usar un molde mediano para que las capas queden altas.
  • Dejá enfriar bien antes de cortar. Si lo cortás apenas lo sacás del frío, puede quebrarse; esperá unos minutos y después dividilo en porciones.
  • Podés guardarlo en un recipiente cerrado en la heladera durante varios días. Frío queda firme, pero al dejarlo unos minutos a temperatura ambiente el chocolate se vuelve más cremoso.

Este brownie con crumble de avena es fácil, rendidor y perfecto para quienes buscan algo dulce sin azúcar común.

Con pocos ingredientes se logra una textura bien chocolotosa, una base firme y una cubierta crocante que lo hace irresistible.

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