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Bizcochuelo marmolado de vainilla y chocolate

Este bizcochuelo marmolado combina una masa suave de vainilla con otra de chocolate, logrando ese dibujo clásico que aparece en cada porción.

La textura queda esponjosa, húmeda y pareja, ideal para acompañar el mate, el café o el té. Es una receta casera, rendidora y muy atractiva tanto por su sabor como por su corte.

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Ingredientes

  • 4 huevos
  • 220 g de azúcar
  • 180 ml de leche
  • 180 ml de aceite
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 300 g de harina 0000
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • 1 pizca de sal
  • 25 g de cacao amargo
  • 2 cucharadas extra de leche, para la parte de chocolate
  • Manteca y harina, cantidad necesaria para el molde

Preparación

  1. Enmantecá y enhariná un molde redondo de aproximadamente 22 a 24 centímetros. También podés forrar la base con papel manteca para facilitar el desmolde.
  2. Colocá los huevos en un bowl amplio junto con el azúcar. Batí durante varios minutos, hasta obtener una mezcla más clara, espumosa y con algo de volumen.
  3. Agregá el aceite en forma de hilo mientras seguís mezclando. Incorporá después la leche y la esencia de vainilla. Revolvé hasta que la preparación quede uniforme.
  4. En otro recipiente, mezclá la harina con el polvo para hornear y la pizca de sal. Tamizá estos ingredientes secos para que la masa quede más pareja y aireada.
  5. Incorporá los ingredientes secos al bowl principal en dos o tres veces. Mezclá con batidor de mano o espátula, con movimientos suaves, solamente hasta integrar. No hace falta batir de más.
  6. Separá aproximadamente un tercio de la preparación en otro bowl. A esa parte agregale el cacao amargo tamizado y las 2 cucharadas extra de leche. Mezclá hasta obtener una masa homogénea, lisa y sin grumos.
  7. Volcá parte de la mezcla de vainilla en el molde. Encima distribuí cucharadas de la mezcla de chocolate. Continuá alternando ambas preparaciones hasta terminar.
  8. Cuando toda la masa esté en el molde, pasá un cuchillo o un palillo largo haciendo movimientos envolventes y suaves. No hay que mezclar demasiado: solo lo justo para formar el efecto marmolado.
  9. Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 40 a 50 minutos, o hasta que el bizcochuelo esté cocido. El tiempo puede variar según el horno y el tipo de molde.
  10. Para comprobar el punto, insertá un palillo en el centro. Debe salir limpio o con apenas unas migas secas, pero sin masa húmeda adherida.
  11. Retirá el molde del horno y dejá reposar durante 10 minutos. Luego pasá un cuchillo fino por el borde y desmoldá con cuidado.
  12. Dejá enfriar completamente sobre una rejilla antes de cortar. De esa manera, la miga termina de afirmarse y el dibujo interior se ve mejor al servir.

Tips y consejos

  • Batí bien los huevos con el azúcar al comienzo, porque ese paso ayuda a que el bizcochuelo quede más liviano y con una miga más pareja.
  • Tamizá el cacao antes de incorporarlo para evitar pequeños grumos oscuros dentro de la parte de chocolate.
  • Si la mezcla de chocolate quedara más espesa que la de vainilla, sumá una cucharada extra de leche. Las dos masas deben tener una consistencia parecida para formar un marmolado más prolijo.
  • No trabajes demasiado con el cuchillo dentro del molde. Si revolvés de más, las masas se integran completamente y se pierde el dibujo característico.
  • Usá un molde de buen tamaño. Si la masa queda demasiado alta, el centro puede tardar más en cocinarse mientras los bordes se doran antes.
  • Durante los primeros 35 minutos, evitá abrir el horno. Un cambio brusco de temperatura puede hacer que el bizcochuelo baje en el centro.
  • Si querés un sabor más intenso, podés agregar unas mini chips de chocolate en la parte de cacao, pero en poca cantidad para no alterar la textura.
  • Una vez frío, se conserva muy bien durante 2 o 3 días en un recipiente cerrado. También se puede envolver y congelar en porciones.

Este bizcochuelo marmolado queda con una miga suave, un contraste equilibrado entre vainilla y chocolate, y un interior vistoso en cada corte.

Es una de esas recetas clásicas que funcionan muy bien para todos los días y que siempre dan ganas de repetir.

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