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Bizcochuelo de vainilla relleno de crema pastelera

Este bizcochuelo combina una miga suave y esponjosa con una capa abundante de crema pastelera casera.

Es una preparación sencilla, ideal para servir como postre o acompañar una merienda con una presentación atractiva.

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Ingredientes

Para el bizcochuelo:

  • 4 huevos
  • 200 gr de azúcar
  • 200 gr de harina leudante
  • 100 ml de leche
  • 80 ml de aceite
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Manteca y harina para el molde
  • Azúcar impalpable para decorar

Para la crema pastelera:

  • 500 ml de leche
  • 4 yemas
  • 100 gr de azúcar
  • 40 gr de fécula de maíz
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 20 gr de manteca

Para humedecer el bizcochuelo:

  • 100 ml de leche
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 cda de azúcar

Preparación

  1. Precalentá el horno a 170 °C. Enmantecá y enhariná un molde redondo de aproximadamente 22 cm. También podés colocar papel manteca en la base para facilitar el desmolde.
  2. Colocá los huevos, el azúcar y la pizca de sal en un recipiente amplio. Batí durante 6 a 8 minutos, hasta obtener una preparación clara, aireada y con bastante volumen.
  3. Agregá el aceite, la leche y la esencia de vainilla. Mezclá suavemente durante unos segundos, evitando perder demasiado aire.
  4. Incorporá la harina leudante previamente tamizada en dos o tres tandas. Integrala con una espátula y movimientos envolventes, sin revolver con fuerza.
  5. Verté la preparación en el molde y emparejá la superficie. Llevá al horno durante 35 a 45 minutos, sin abrir la puerta durante los primeros 30 minutos.
  6. Comprobá la cocción introduciendo un palillo en el centro. Si sale limpio y la superficie recupera su forma al presionarla suavemente, el bizcochuelo está listo.
  7. Retiralo del horno y dejalo reposar durante 10 minutos dentro del molde. Después desmoldalo sobre una rejilla y dejalo enfriar por completo.
  8. Para preparar la crema pastelera, calentá 400 ml de leche en una olla a fuego medio. Retirala antes de que comience a hervir.
  9. En otro recipiente mezclá las yemas con el azúcar, la fécula de maíz y los 100 ml de leche restantes. Batí hasta que no queden grumos.
  10. Verté una parte de la leche caliente sobre la mezcla de yemas mientras revolvés constantemente. Después colocá toda la preparación nuevamente en la olla.
  11. Cociná a fuego medio-bajo, revolviendo sin detenerte, hasta que la crema espese. Una vez que aparezcan las primeras burbujas, continuá la cocción durante 1 minuto.
  12. Retirá la olla del fuego y agregá la esencia de vainilla y la manteca. Mezclá hasta obtener una crema lisa y brillante.
  13. Pasá la crema pastelera a un recipiente y cubrí la superficie directamente con papel film. Dejala enfriar a temperatura ambiente y después llevala a la heladera durante al menos 2 horas.
  14. Prepará el líquido para humedecer mezclando la leche con el azúcar y la esencia de vainilla. Revolvé hasta disolver el azúcar.
  15. Cuando el bizcochuelo esté completamente frío, cortalo horizontalmente por la mitad con un cuchillo largo y serrucho.
  16. Colocá la base del bizcochuelo sobre el plato de presentación. Humedecela de manera pareja con la mitad de la leche saborizada, sin empaparla demasiado.
  17. Retirá la crema pastelera de la heladera y mezclala suavemente para recuperar su textura. Distribuila sobre la base, dejando aproximadamente 1 cm libre alrededor del borde.
  18. Humedecé ligeramente la parte interna de la otra mitad del bizcochuelo y colocala sobre la crema pastelera. Presioná con mucha suavidad para acomodarla sin hacer salir el relleno.
  19. Llevá el bizcochuelo relleno a la heladera durante 2 horas para que la crema tome firmeza y el corte quede más prolijo.
  20. Antes de servir, espolvoreá la superficie con azúcar impalpable. Cortá las porciones con un cuchillo limpio y retiralas cuidadosamente para conservar las capas.

Tips y consejos

  • Batí bien los huevos con el azúcar: este paso incorpora el aire que ayuda a que el bizcochuelo quede alto y esponjoso. La mezcla debe verse clara, espesa y caer formando una cinta que tarda unos segundos en desaparecer.
  • Tamizá la harina antes de incorporarla: además de eliminar posibles grumos, permite distribuirla con mayor facilidad. Así se necesitan menos movimientos y se conserva mejor el aire incorporado durante el batido.
  • Mezclá con movimientos envolventes: llevá la espátula desde el fondo hacia arriba, girando el recipiente poco a poco. No batas después de añadir la harina porque la preparación puede perder volumen y quedar compacta.
  • No abras el horno antes de tiempo: un cambio brusco de temperatura puede hacer que el centro se hunda. Esperá al menos 30 minutos antes de comprobar el punto de cocción.
  • Dejá enfriar completamente el bizcochuelo: si se corta cuando todavía está tibio, puede romperse, formar muchas migas o aplastar la miga. También podría calentar la crema pastelera y volverla demasiado blanda.
  • Cortalo con un cuchillo serrucho: realizá movimientos suaves de un lado al otro sin ejercer demasiada presión. Podés marcar primero todo el contorno y después avanzar hacia el centro para obtener dos capas parejas.
  • No excedas la cantidad de líquido: humedecer el bizcochuelo mejora su textura, pero agregar demasiado puede dejarlo pesado y dificultar el corte. Distribuí el líquido poco a poco con una cuchara o un pincel de cocina.
  • Revolvé constantemente la crema pastelera: prestá especial atención al fondo y a las esquinas de la olla, donde suele espesarse primero. Si dejás de mezclar, puede pegarse o formar grumos.
  • Cociná la crema durante un minuto después de que espese: la fécula necesita una cocción breve para perder su sabor crudo. Mantené el fuego bajo y continuá revolviendo para que no se queme.
  • Usá papel film en contacto con la crema: debe tocar directamente toda la superficie. Esto evita que se forme una película seca mientras se enfría.
  • Enfriá bien el relleno antes de utilizarlo: una crema todavía tibia puede ablandar el bizcochuelo y escaparse por los bordes. Bien fría tendrá más cuerpo y permitirá formar una capa abundante.
  • No lleves la crema pastelera al congelador para enfriarla rápidamente: el cambio brusco de temperatura puede afectar su textura. Lo mejor es dejarla bajar de temperatura y después pasarla a la heladera.
  • Dejá un margen alrededor del borde: al colocar la capa superior, el peso empuja ligeramente el relleno hacia afuera. El espacio libre ayuda a evitar que la crema se desborde.
  • Respetá el reposo después del armado: unas horas en la heladera permiten que el relleno se afirme y que el bizcochuelo absorba parte de la humedad. Esto mejora tanto la textura como la presentación de cada porción.
  • Limpiá el cuchillo entre cada corte: la crema pastelera puede quedar adherida y manchar la siguiente porción. Pasá el cuchillo por agua caliente, secalo y repetí el procedimiento antes de continuar.

El bizcochuelo relleno puede conservarse cubierto en la heladera durante 2 o 3 días.

Retiralo unos minutos antes de servir para que la miga recupere parte de su suavidad.

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