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Berenjenas a la parmesana

Las berenjenas a la parmesana son una receta sabrosa, gratinada y con una pinta irresistible apenas sale del horno.

Quedan suaves por dentro, con salsa bien rica y una cobertura dorada que se mezcla con el queso en cada porción.

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Es un plato ideal para servir caliente, llevar a la mesa en la misma fuente y disfrutar con algo simple al lado.

Ingredientes

  • 3 berenjenas grandes
  • 500 ml de salsa de tomate
  • 250 gr de mozzarella
  • 80 gr de queso rallado
  • 2 huevos
  • 150 gr de pan rallado
  • 100 gr de harina
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cdas de aceite de oliva
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto
  • Orégano, a gusto
  • Albahaca fresca, a gusto
  • Aceite para cocinar las berenjenas, cantidad necesaria

Preparación

  1. Lavar las berenjenas y cortarlas en rodajas de aproximadamente 1 cm de grosor.
  2. Colocarlas en una fuente o colador, espolvorearlas con un poco de sal y dejarlas reposar 20 minutos para que larguen parte del líquido.
  3. Secar bien las rodajas con papel de cocina o un repasador limpio.
  4. Pasar cada rodaja primero por harina, después por huevo batido con sal y pimienta, y por último por pan rallado.
  5. Cocinar las berenjenas en una sartén con un poco de aceite hasta que estén doradas de ambos lados. También se pueden hacer al horno sobre una placa aceitada.
  6. En una sartén aparte, calentar las 2 cdas de aceite de oliva y dorar apenas los dientes de ajo picados.
  7. Agregar la salsa de tomate, condimentar con sal, pimienta y orégano, y cocinar 10 minutos a fuego bajo.
  8. Colocar una capa fina de salsa en la base de una fuente para horno.
  9. Acomodar una capa de berenjenas doradas, cubrir con salsa, agregar mozzarella y espolvorear con queso rallado.
  10. Repetir las capas hasta terminar con todos los ingredientes.
  11. Cubrir la superficie con más mozzarella, queso rallado y un poco de orégano.
  12. Llevar a horno precalentado a 200 °C durante 20 a 25 minutos, hasta que el queso esté bien derretido y gratinado.
  13. Retirar del horno y dejar reposar 5 a 10 minutos antes de servir, para que las capas se asienten.
  14. Terminar con hojas de albahaca fresca por arriba.

Tips y consejos

  • Si querés una versión más liviana, podés hacer las berenjenas al horno en vez de dorarlas en sartén. Acomodalas en una placa aceitada, pincelalas con un poco de aceite y cocinalas a 200 °C hasta que estén tiernas y apenas doradas. Quedan menos crocantes, pero absorben menos aceite y funcionan muy bien para armar la fuente.
  • También se pueden preparar sin empanar. En ese caso, dorá las rodajas de berenjena directamente en una plancha, sartén o placa de horno. La receta queda más suave, más parecida a una lasaña de verduras y con menos preparación previa.
  • El reposo con sal ayuda a que las berenjenas pierdan algo de líquido y queden con mejor textura. No hace falta dejarlas horas; con 20 minutos alcanza. Después es importante secarlas bien para que no salpiquen al cocinarlas ni humedezcan de más la fuente.
  • Para que no quede aguada, usá una salsa de tomate espesa. Si la salsa está muy líquida, conviene cocinarla unos minutos más antes de armar la receta. Una salsa con buen cuerpo ayuda a que las capas se mantengan mejor al servir.
  • La mozzarella puede ir en fetas, rallada o cortada en cubos chicos. Si usás una mozzarella muy húmeda, secala un poco antes de sumarla para que no largue demasiado líquido durante el gratinado.
  • Si querés un sabor más intenso, podés agregar un poco de queso provolone rallado, más parmesano o una mezcla de quesos. También queda muy bien con unas hojas de albahaca entre las capas, no solo arriba al final.
  • Para preparar con anticipación, podés armar la fuente y guardarla en la heladera tapada hasta el momento de hornear. Si entra fría al horno, sumale unos minutos más de cocción para que caliente bien en el centro.
  • Si sobra, se conserva en la heladera en un recipiente cerrado hasta 2 días. Para recalentar, lo mejor es usar horno medio hasta que el queso vuelva a fundirse y la salsa tome temperatura; en microondas también sirve, pero queda menos gratinada.

Estas berenjenas quedan bien como plato principal con una ensalada simple o como acompañamiento de una comida más completa.

Con salsa, queso y un buen gratinado, logran una combinación bien sabrosa y fácil de servir en porciones generosas.

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