Esta torta es especial porque con una sola mezcla logra separarse en capas durante la cocción, creando una base cremosa y una parte superior esponjosa.
Su textura suave y delicada la hace ideal para servir fría o a temperatura ambiente.

Te recomendamos: Torta invertida de manzana bien húmeda con caramelo brillante
Es una receta simple, pero con un resultado muy vistoso y perfecto para cualquier ocasión.
Ingredientes
- 4 huevos
- 150 gramos de azúcar
- 120 gramos de manteca derretida
- 500 ml de leche tibia
- 115 gramos de harina 0000
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- Azúcar impalpable para decorar
Preparación
- Separá las claras de las yemas en dos recipientes distintos.
- Batí las claras con la pizca de sal hasta lograr punto nieve firme y reservá.
- En otro recipiente, batí las yemas con el azúcar hasta que la mezcla esté clara y espumosa.
- Agregá la esencia de vainilla y la manteca derretida, mezclando bien.
- Incorporá la harina tamizada y la leche tibia alternando en pequeñas cantidades, mezclando a baja velocidad hasta obtener una preparación líquida.
- Sumá las claras en dos partes, mezclando suavemente con movimientos envolventes, sin integrarlas completamente. Debe quedar una mezcla algo grumosa.
- Volcá la preparación en un molde forrado con papel manteca.
- Llevá a horno precalentado a 180°C durante 10 minutos.
- Bajá la temperatura a 160°C y continuá la cocción durante 40 minutos más.
- Retirá del horno y dejá enfriar completamente antes de desmoldar.
- Espolvoreá con azúcar impalpable antes de servir.
Tips y consejos:
- No integres completamente las claras, ya que ese detalle es el que permite que se formen las capas durante la cocción. Si mezclás demasiado, la torta pierde su efecto característico.
- La mezcla debe ser bastante líquida antes de ir al horno, esto es normal y necesario para que se produzca la separación.
- Respetá las temperaturas del horno: el cambio de 180°C a 160°C es clave para lograr una cocción pareja sin que la superficie se queme.
- Usá un molde de tamaño medio para que la preparación tenga buena altura y las capas se definan mejor.
- Si querés una capa cremosa más firme, podés dejarla unos minutos extra en el horno, controlando que no se seque la parte superior.
- Es importante dejarla enfriar completamente antes de cortarla, ya que en caliente es muy frágil y puede romperse.
- Guardarla en la heladera ayuda a que la capa cremosa tome más consistencia y el corte quede más prolijo.
- Podés aromatizar con ralladura de limón o naranja para darle un toque distinto sin modificar la textura.
- Para una mejor presentación, espolvoreá el azúcar impalpable justo antes de servir y no antes.
- Si querés un resultado más parejo, evitá corrientes de aire al abrir el horno durante la cocción.
Es una receta simple pero con un resultado diferente, ideal para quienes buscan un postre casero que sorprenda tanto por su textura como por su presentación.