Esta torta es de esas que se hacen para compartir y siempre salen bien.
Tiene una miga pareja, bien húmeda, capas abundantes de relleno y una cobertura que se extiende suave por arriba.

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Es ideal para cortar en cuadrados prolijos y servir como postre o para acompañar el mate.
Ingredientes
Para la masa:
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4 huevos
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200 g de azúcar
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120 ml de aceite neutro
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200 ml de leche
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1 cucharada de esencia de vainilla
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300 g de harina 0000
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1 cucharada de polvo para hornear
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1 pizca de sal
Para el relleno y cobertura:
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500 a 600 g de dulce de leche repostero
Preparación
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En un bowl grande colocá los huevos junto con el azúcar. Batí durante unos minutos hasta que la mezcla se vea clara, espesa y con algo de volumen.
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Agregá el aceite en forma de hilo, sin dejar de batir, hasta que se integre por completo.
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Incorporá la leche y la esencia de vainilla. Mezclá suavemente hasta lograr una preparación homogénea.
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En otro recipiente, tamizá la harina junto con el polvo para hornear y la pizca de sal.
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Sumá los ingredientes secos a la mezcla líquida en dos o tres veces, mezclando con espátula o batidor de mano, con movimientos envolventes para no perder aire.
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Volcá la preparación en una placa rectangular previamente enmantecada y enharinada, emparejando bien la superficie.
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Llevá a horno precalentado a 180 °C y cociná durante 30 a 35 minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga seco.
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Retirá del horno y dejá enfriar completamente antes de desmoldar y cortar.
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Una vez fría, cortá la torta al medio de manera pareja, formando dos capas.
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Cubrí la base con una capa generosa de dulce de leche, extendiéndolo bien hasta los bordes.
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Colocá la otra mitad encima y presioná suavemente.
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Cubrí toda la superficie con más dulce de leche, alisando con espátula para que quede bien prolijo.
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Llevá a la heladera al menos una hora antes de cortar, para que tome firmeza y las capas queden bien definidas.
Tips y consejos:
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Usá dulce de leche repostero para que las capas se mantengan firmes y no se escapen al cortar.
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Si querés una torta todavía más húmeda, podés pincelar la miga con un poco de leche antes de rellenar.
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Para cortes bien prolijos, usá un cuchillo largo y limpiá la hoja entre corte y corte.
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Se conserva muy bien en heladera por varios días, siempre tapada para que no se seque.
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También se puede freezar ya cortada en porciones, separadas con papel manteca.
Esta torta es simple, rendidora y queda exactamente como esas que se ven bien armadas, con capas parejas y un relleno protagonista.
Una receta infalible para cuando querés algo casero, clásico y bien goloso.